Sin sobresaltos, más allá de los ataques locales sobre el final del partido que involucraron buenas atajadas de Álvaro Montero y un remate de Cárdenas en el palo. Millonarios salió de la segunda fecha con un empate ante Bucaramanga en condición de visitante.
El otro gran susto para los capitalinos fue en el inicio del partido, cuando el VAR anuló un gol por fuera de lugar, que había tomado a la defensa un tanto desubicada. Defensa, que, por cierto, no contó ni con Román, aún lesionado, ni con Vargas, convocado a su Selección.
De resto fue un partido relativamente tranquilo, en el que fue superior con la posesión para defenderse con la pelota, por más que la iniciativa de ataque estuvo del lado Leopardo. Dos salidas como visitante y cuatro puntos en la cosecha, una media inglesa bastante productiva para un Millonarios que ahora se alista para recibir a Nacional el sábado.
Un Millonarios que pese a las ausencias logró salir adelante en sus juegos, que administró tiempos, ritmos y desgastes; que sigue siendo fiel a una idea de juego así esta noche el aspecto ofensivo no haya sido tan determinante, pero que se tomó confianza para responder en la cancha a la exigencia de la afición, pese a una escasa gestión directiva con los refuerzos. Un Millonarios transformable, adaptable, de la mano de Gamero.
