Puede parecer poco y más para las exigencias a las que está acostubrado el cuadro capitalino, pero el empate sin goles en Ecuador por la fase II del repechaje, fue positivo. No lució fluido, pero tampoco se vio ampliamente superado por la U. Católica; de hecho fue un duelo parejo en posesión y oportunidades del cual Millonarios salió ileso.
Incluso los locales, además de no tener mucha claridad para llegar al arco de Montero y salvo el cabezazo en el palo de Minda en el segundo tiempo, no complicó a la defensa, frustrando su ilusión de sacar ventaja en casa y empezar a asegurar la eliminatoria.
Si hay algo para generar cierta preocupación o por lo menos tener en cuenta para el futuro más próximo, fue que el cuadro colombiano no pudo desplegar su juego, lo que le gusta hacer y lo que suele mostrar sin importar su condición por fuera de casa. Eso y que los cambios pesaron poco pese a Gamero incluir nombres como el de Quiñónes, Valencia y Guerra. Fueron los dos puntos flojos en un Millonarios que supo aguantar y resolver en medio de las circunstancias.
Partido del fin de semana ante Once Caldas mediante, el Albiazul no debería tener problemas para sentenciar su paso a la siguiente fase en El Campín. Se sabe que el equipo en Bogotá juega a sus anchas, con paciencia, tranquilidad y persistencia, por lo que esta noche salió con una leve ventaja anímica respecto a la U. que seguramente marcará la diferencia y le permitirá a los de Gamero seguir avanzando a buen paso.