Terminó viéndose más fácil y contundente de lo que fue, gracias a una altísima capacidad de generar juego y aprovechar ocasiones de gol ante un equipo especialista en defenderse y hacerse fuerte en el contra ataque. Millonarios fue mucho más que Equidad y lo demostró en todas sus líneas.
En una noche de golazos en los pies de Macalister Silva, el Embajador logró recuperarse de la dura derrota en Cali y con una nueva demostración de buen fútbol, juego colectivo y rendimientos individuales muy altos, se mostró como una máquina cada vez más sincronizada y sólida para entrar en buen ritmo a la parte final del campeonato.
La principal virtud y clave del Albiazul para ganar fue hacer ver incómodo a su rival en defensa, especialmente en algunas transiciones rápidas hacia el ataque que encontraron particularmente desubicada a la zaga verde, haciéndola lucir mal, imprecisa y permeable a los finos pases de Silva y Ruíz. Con posesión, algo de juego interno -por ahí llegaron los goles- y algo de juego por los costados, Millonarios deshizo la barrera aseguradora que solo vio jugar a su rival.
Otro punto fuerte de los locales pasó por los cambios de Gamero que refrescaron al equipo y lo lograron sostener cuando la fatiga de los referentes se hizo presente. También hubo reacción en el descuento de Equidad para cuidar el resultado, cerrando líneas y llevándose el juego hacia el campo rival tanto como pudo para defenderse efectivamente.
De esta manera, el Embajador llegó a 32 puntos para no solo recuperar parcialmente el primer lugar de la tabla, sino también asegurarse en los Cuadrangulares semifinales, donde de mantener el nivel, será un fuerte candidato para el título.





