¿Festejar desesperadamente? ¿Abrazarse con la afición? ¿Dar la vuelta olímpica? Nada de eso. Lionel Messi se tomó con mucha tranquilidad el título de la Copa del Rey tras la victoria por 3 a 1 ante el Alavés.
El argentino se quedó sentado con Mascherano, que tuvo que salir a los 10 minutos del primer tiempo por un fuerte golpe en la cabeza. Tranquilo, con Thiago, su hijo, dando vueltas por el campo de juego del Vicente Calderón, Messi se quedó sentado, sin demasiadas ganas de festejar.
Tras esa situación, el argentino se tomó un tiempo para estar con Antonella, Thiago y Mateo, su familia.
