OPINIÓN
Carles Aleñá ya es jugador del primer equipo a todos los efectos. Y puede decirse, sin temor a equivocarse, que de forma tan merecida como consecuente. Porque ese es el modelo del Barcelona, el apostar por chavales de casa antes que por jugadores de fuera que no aportan más que ceros acumulados en las cuentas financieras y en las estadísticas. Los de la Masia tienen más aprendido el modelo, saben lo que la afición y el cuerpo técnico de turno espera de ellos y respetan a la institución más que a su propia carrera en ocasiones. Si demuestran calidad es un contrasentido no darles la oportunidad.
Carles Aleñá, el Maradona de Mataró
Es el caso de Aleñá, el centrocampista de moda después de estrenarse como goleador en la Liga el pasado domingo ante el Villarreal. Se ha ganado el sitio despues de actuaciones soberbias con el filial, al que él mismo propuso regresar tras lesionarse en mayo para recuperarse con garantías de ser importante para el primer equipo, con el que ya había debutado con gol ante el Hércules en el Rico Pérez hace dos años. Fue el único canterano al que Luis Enrique Martínez dio algo de bola. Es el único que está preparado para jugar con el primer equipo del Barcelona. Por lo menos de momento.
A partir del próximo partido ya lucirá el dorsal 21 que estaba en poder de André Gomes la temporada pasada. Aleñá presenta, de hecho, un perfil similar al del portugués. Tiene control del balón y capacidad para asociarse y retenerlo, un portentoso físico que le permite salir victorioso en cualquier cuerpo a cuerpo y las ganas de comerse el mundo con las que cualquier chaval del B ingresa al primer equipo. Eso sucedió hace dos años, por lo que la adaptación de Aleñá a la exigencia y la presión de la élite no es algo que resulte nuevo para él y que en cambio hundió a André, quien busca reencontrarse consigo mismo en el Everton.
Es improbable que vuelva a vestir la casaca azulgrana. Especialmente si Aleñá ofrece el rendimiento que los que le conocen auguran de este zurdo nacido en Mataró y al que llamaban Maradona, por su peinado, cuando era un crío. Él siempre se fijó más en Xavi Hernàndez y Andrés Iniesta pero a partir de hoy ya puede pensar en desplegar todo el juego que lleva dentro. Porque Aleñá tiene calidad y carácter de sobras para ser un jugador importante. Solo falta ver si en este Barcelona. Lo que es evidente es que siempre es mejor contra con un Aleñá motivado que con un André hundido por la presión.




