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Marruecos

Marruecos no tiene vergüenza contra nadie

Nadie puede decir que Marruecos no merecer ser semifinalista del Mundial Qatar 2022. La teoría de los "grandes" se desplomó un poco cuando Croacia le ganó a Brasil y se terminó de derrumbar definitivamente cuando el equipo africano dejó afuera a Portugal, un equipo que, salvo en los octavos de final, ofreció muy poco.

Marruecos no tiene vergüenza. No se pone pálido para defender. Mete sus líneas bien atrás, en zona baja, con todos bien replegados y compactos. Le da igual si el rival tiene la posesión mientras pasan los minutos. Hasta ahora, casi no lo pudieron lastimar en el torneo.

Pero Marruecos tampoco tiene vergüenza en jugar. Tiene jugadores rápidos, físicamente impecables y con una técnica para no envidiar a nadie. Desde su volante central, Amrabat, se produce una circulación simple mientras que Ounahi es el gran talento que arma y desarme en base a un despliegue llamativo. Tan llamativo que el propio Luis Enrique lo elogió tras los octavos de final.

Marruecos no tiene vergüenza en generar daño. Cuando la pelota la tiene Boufal, su delantero más rápido y peligroso, se generan espacios por todos lados porque todos sus compañeros se mueven y le generan opciones. El conjunto de Regragui ataca con mucha gente en varias secuencias del partido.

Marruecos no tiene vergüenza porque lo acompaña una multitud que, después de Argentina, es la hinchada más ruidosa e impactante del Mundial. El equipo se mueve a fuerza de sus gritos y delira a la par de su gente.

Marruecos no tiene vergüenza en bajar grandes. Ya sacó a España, ya eliminó a Portugal. Con Inglaterra o Francia, saldrá a jugar con las mismas armas. Y tiene derecho a ilusionarse.

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