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Maria Teixidor BarcelonaGetty Images

Maria Teixidor: "Puede que algún día me apetezca ser presidenta del Barça"

La liga femenina de fútbol se está constituyendo. Será la tercera competición estatal profesional, junto a LaLiga masculina y la ACB de baloncesto. Pero todavía no está formalizada y no tiene una junta directiva que tire adelante el proyecto. En estos próximos meses, se iniciará un proceso electoral que acabará con la proclamación de una presidenta. Una de las candidatas a presidir esta liga es Maria Teixidor, ex directiva del Barcelona y primera secretaria de la historia del club azulgrana. Una de las responsables del crecimiento del equipo femenino barcelonista, que atiende a Goal para explicar su proyecto y para responder a varias preguntas sobre su brusco final en la entidad catalana, a raíz del Barçagate.

¿Cuál es el origen de su proyecto?

Este proyecto surge de mi etapa en el Barcelona, cuando constato que el hecho de construir y hacer una apuesta seria para profesionalizar el fútbol femenino no tenía sentido si el resto de la competición no era profesional. Lo que buscamos es que los equipos compitan, que haya partidos que arrastren a gente y que haya la rivalidad sana de las competiciones. En 2020 empiezo a trabajarlo desde el club, hablando con la entonces directora del CSD, Irene Lozano. Nos conocimos en la Supercopa de Salamanca y tuvimos un cambio de impresiones para que el femenino tuviera más visibilidad e impacto social en la mujer.

¿Qué pasó entonces?

Vino la pandemia, no continuamos las conversaciones, dimití del Barça y el proyecto quedó en un cajón hasta que se vuelve a hablar de la profesionalización oficial de la liga. Hay una necesidad de articular la asociación y con Reyes Bellver empezamos a trabajar tirando de la experiencia que las dos tenemos en el sector. Nuestra idea es presentar un proyecto innovador, con entidad propia, que busca ser independiente de los organismos del fútbol tradicional y que busca la sostenibilidad económica a largo plazo. Queremos ser la mejor liga del mundo.

¿Sería independiente de LaLiga masculina?

La Liga Iberdrola está bajo el paraguas de la RFEF. En España solamente hay dos competiciones profesionales en la actualidad, el fútbol masculino y la ACB. Desde 1984 hasta 2021 no se han hecho pasos para profesionalizar ninguna otra competición. Esta competición tendrá entidad propia en forma de asociación y que la formarán los 16 clubes que tienen el derecho a competir. Históricamente tenemos una asociación de fútbol femenino que surgió de algunos clubes, que dirige Pedro Malavia, que es trabajador de LaLiga y que, de alguna manera, ha defendido el interés de algunos de esos clubes frente de la Federación. Es la entidad que vendió los derechos televisivos a Mediapro sin representar a todos los clubes. Eso provocó la ruptura de los derechos y que el femenino haya quedado huérfano en las televisiones.

¿Cómo se arregla esto de la televisión?

Se arreglará porque los derechos no existen formalmente hasta que el Estado no los regule. Tenemos un real decreto que regula los derechos de las dos competiciones profesionales y ahora el Gobierno incluirá los derechos de la primera femenina. Los derechos se atribuirán a los clubes y luego se asignará la gestión colectiva a la nueva liga. Entiendo que, una vez reformado el decreto, será cuestión de hacer un concurso y asignar los derechos al mejor postor.

¿La nueva liga tiene que ser más competitiva?

Claro, es la clave. Si no tiene competitividad no puedes llamarla competición. Al final, pierde interés y lo sitúas solamente en dos o tres partidos por año. El Real Madrid está construyendo un buen proyecto, ya se vio en el Camp Nou. El Atleti y el Athletic lo han hecho muy bien. Pero no se está dando el espectáculo que necesitamos, ese fenómeno de entretenimiento que busca un deporte cuando se profesionaliza. Por lo tanto, una de las primeras acciones tiene que ser nivelar las infraestructuras, los equipos y las posibilidades de dar una vida digna a las jugadores y staff para que todo suba.

¿Cuáles son los tiempos del proceso electoral?

No los conocemos. Lo único que sabíamos era que se tenían que aprobar los estatutos de la asociación de clubes por parte del CSD. Cuando se dio la aprobación presentamos nuestra voluntad de concurrir como precandidatas. La asociación se tiene que constituir formalmente y tiene que nombrar una junta gestora, que tendrá dos meses para convocar elecciones. Más allá de eso, no sabemos exactamente cuáles son los plazos ni los formatos de aval.

Tienen que presentar mínimo cuatro avales de clubes. ¿Cómo va la búsqueda?

Hemos tenido una muy buena acogida en nuestro proyecto, porque es trabajado, mira a futuro e innova en fuentes de financiación. Viene respaldado por un fondo de inversión de impacto de los Estados Unidos y tenemos un preacuerdo por los naming rights con una aplicación que se llama Gloria. Al margen de los derechos, nuestra idea es impulsar negocios que den contexto a la competición. Esta visión gusta y los clubes están a la espera de conocer los proyectos que se presenten.

¿Cómo se consiguen estos 40 millones de inversión?

Se consiguen porque el fútbol femenino es un fenómeno global que ha venido para quedarse. En los Estados Unidos tiene una historia de más arraigo que en Europa, donde las futbolistas han llevado a luchas importantes como el equal pay. Contactamos con Assia Grazioli, que había estado en la Juventus hace años e impulsó el femenino, además de ser inversora del Washington Spirit. Ha vivido la realidad del femenino como inversora. Ella es consciente del valor económico que hay detrás. Conoce las posibilidades de este negocio. Los americanos son muy buenos en sacar partido al entretenimiento. El proyecto les convence y tienen la voluntad de acompañar. Este es el punto de partida.

A usted le avala la profesionalización y crecimiento del Barça. ¿Le ha abierto puertas?

Evidentemente. La gente del sector sabe cuál es la realidad y qué se ha conseguido con la profesionalización del Barça. Esto lo llevo en el currículum.

Sorprendentemente, el Barça no le da apoyo. ¿Por qué?

El Barça se pronunció en el sentido de que no tiene la idea de darme apoyo y que tiene que valorar las otras propuestas de candidatura. Es lo que sé hasta el momento.

La vicepresidenta Elena Fort dijo públicamente que no le daban su apoyo. ¿Le parece extraño?

A mí me sabe mal en el sentido de que creo que tenemos que ser suficientemente generosos como culés para reconocer que cada etapa de gestión del club ha tenido cosas buenas. Y que estas se tienen que reconocer y aprovechar. Tienen esta campaña de ‘es mucho más lo que nos une que lo que nos separa’, en clave de empoderamiento femenino. Realmente tendría que ser así, nos une el barcelonismo y tenemos que ser capaces de defenderlo sin crear bandos ni hablando de buenos y malos. Pero sí, sabe mal porque es una tarea que se inició antes de que yo llegara, con Xavi Llorens, con Jordi Mestre y con Bartomeu que le dio apoyo. Yo soy una pieza más de la cadena. Ahora lo están celebrando ellos y me parece magnífico, reconoceré todo lo que hacen, pero sabe mal que no podamos coordinarnos mejor.

Entiendo que le reprochan que hubiese sido directiva de Bartomeu.

Sí, supongo.

Pero usted dimitió cuando vio que las cosas no se estaban haciendo correctamente.

Correcto. Es un hecho, no hace falta que cuente mucho, ya lo he dicho.

¿Espera que el club se lo piense y finalmente le de su apoyo?

Lo último que se pierde es la esperanza. Si va de contrastar proyectos, se tendrán que ver. El nuestro lo hemos divulgado a clubes y sindicatos. Entiendo que tendrán que contraponer proyectos más allá de las personas.

¿Se ha reunido con el Barça?

No.

¿Pero han podido hablar?

Sí, sí, hemos hablado por teléfono.

¿El señor Javier Tebas tiene algo que ver en esta Liga? ¿Estará implicado?

No lo sé, supongo que se le tiene que preguntar a él. Lo único que se sabe es que la persona que ocupa la responsabilidad del femenino en LaLiga es también la persona que ha tenido el cargo de director de la asociación de clubes de fútbol femenino, que además tiene un logo primo-hermano de LaLiga. No sé hasta qué punto puede tener interés en absorber el femenino, pero lo que está claro es que cuando el Gobierno delimita ámbitos de actuación es porque cada competición debe gestionarse en sus espacios. Tendría que haber respeto institucional por todas las partes.

El diario “Marca” publicó que Beatriz Álvarez tiene ya el apoyo de 12 clubes. ¿Le llegó la información?

Sí, lo leí y me sorprende porque hablan de 12 clubes, con lo que se excluiría a los grandes haciendo este juego de bloques que siempre hacen. Pero me sorprende porque estamos en conversaciones con clubes y hablando con algunos de los que formarían ese bloque de 12 ayer no conocían el nombre de esta persona como cabeza de una candidatura. Entendemos que es un mensaje interesado que alguien ha filtrado sin conocimiento de los propios clubes. Si hay un proceso electoral por delante se tendría que hacer un debate de ideas para que los clubes pudieran contrastarlo. Dar algo por hecho sin proyectos y sin saber quién le acompaña parece poco democrático.

Es decir, le da poca veracidad a la noticia.

Por lo menos dos de los doce clubes no tenían ni idea de que esta señora se presentase y, por lo tanto, no le han dado su apoyo. Después de leer la noticia, la situación real es esta.

¿Le gustaría ser presidenta del Barça?

Es la pregunta que me hacéis siempre [se ríe]. No lo sé y soy muy sincera. He pasado una etapa en el club maravillosa, me he divertido mucho. He tenido ocasión de trabajar con profesionales excepcionales. Solo me llevo cosas buenas. Es una tarea dura, porque ocupa mucho espacio en tu vida y como no es una posición remunerada te obliga a llevar un ritmo alto. Ahora tenía muy claro que no, porque necesito dedicarme a otras cosas. De cara al futuro no lo sé, porque al final haces las cosas en función de cómo se vayan produciendo los hechos. Puede que algún día vea la ocasión y me apetezca ser presidenta. O no. El tiempo dirá.

Había un proyecto de las nuevas generaciones dentro de la junta, con Enrique Tombas, Jordi Calsamiglia, Emili Rousaud, Xavi Vilajoana, etc. ¿Qué pasó con ese grupo?

Cuando tienes un proyecto en el que trabajas y consigues unos hitos tienes una idea de continuidad. Tu mandato acaba, pero la vida continúa, con lo que había cosas con las que valía la pena seguir. Estábamos en el proceso de constituir la liga femenina, por ejemplo. Claro que pensamos en una candidatura continuista dentro del grupo, pero cuando se conoce el Barçagate se pone en cuestión buena parte del trabajo que estos directivos hicimos. Porque Quique Tombas y yo somos las personas que el presidente designa para constituir el área de Compliance. Hicimos un proceso externo de contratación de una persona externa y autónoma que la desplegara. Estructuramos procesos informatizados para seguimiento de proyectos y presupuesto. Hay actuaciones que, sin prejuzgar quién ha participado, ponen en cuestión lo que habíamos construido. Por una cuestión de dignidad profesional ninguno de los que dimitimos nos podíamos quedar. Costó mucho internamente cambiar la cultura empresarial y de sopetón se rompió. Este es el motivo que nos hizo separar, junto con la pandemia, que bloqueó las vías de ingresos. Fue la tormenta perfecta.

¿Le supo mal?

Sí, mucho.

No se lo esperaba.

No, porque todo lo que salió fue una sorpresa a muchos niveles. Cuando sale en la SER es un lunes, yo tenía reunión de la comisión de Control y Transparencia, empiezo a recibir muchas llamadas preguntándome, hablo con el presidente, hacemos una reunión de urgencia. Fueron apareciendo papeles, conversaciones, hechos de los que no teníamos conocimiento. Cuando perteneces a un órgano colegiado de gobierno, en el momento en el que te encuentras cosas de este tipo intentas averiguar y corregir. Cuando se desvelan graves incumplimientos, sobre todo de una cosa en la que no solamente has creído sino que has ayudado a poner en marcha, la única salida es la dimisión.

Que se la acuse de dirigir la investigación de la ex directora de Compliance, Noelia Romero, ¿como lo interpreta?

Para mí es inaudito. Noelia Romero es una profesional del Compliance con una trayectoria de más de 20 años. Ha estado en una empresa como Blackstone trabajando en Compliance. Por lo tanto, tiene conocimiento. Está formada en Compliance, que en España se introdujo por vía del Código Penal. Está intrínsecamente vinculado al conocimiento de los delitos. Y digo más, la señora Noelia Romero hacía un reporting a la junta directiva, venía a las juntas y nos contaba su tarea. Todos los que escuchamos sus informes sabemos que venían delimitados por áreas de riesgo, que no eran más que los delitos que se pudieran cometer. Siempre hablamos con ella y siempre nos habló de riesgos penales en la comisión de delitos. Yo no estaba en el comité de Compliance cuando ella investigó este caso, con lo cuál no tuve ninguna interferencia porque tampoco tengo la suficiente calificación profesional. Ella demostró ser meticulosa hasta el último momento en su actuación y tiene suficiente conocimiento. Negar la profesionalidad a una persona que lo tiene acreditado y que, además te lo ha demostrado, me parece absurdo. Puede ser una línea de defensa, pero no es más que eso.

91.553 espectadores el día del Real Madrid y ahora, entradas agotadas para el Wolfsburgo. ¿Qué le parece?

Hace muchísima ilusión. Cuando profesionalizamos el femenino nos marcamos el objetivo de conseguir la Champions durante nuestro mandato, es decir, de 2015 a 2021. Esta Champions se consigue. El proyecto que diseñamos, estructuramos e implantamos ha dado los frutos esperados, se tiene que reconocer. Ellas han hecho el tránsito a la profesionalización y han tenido que trabajar mucho para estar en el nivel requerido. Buena parte del éxito viene del buen trabajo que se hizo para ganar afición. Desde la junta, desde el grupo Edelmira Calvetó, potenciamos que este grupo fuera querido. Cuando empezamos la asistencia en los partidos era de unos 300 espectadores en la Ciutat Esportiva. Rompíamos récords el día que abríamos el Miniestadi y luego la construcción del Johan Cruyff hace que la media suba a 2.500 en cinco años. Es un crecimiento brutal. Luego hay el punto del reto para que nos movamos todos. La gente salió emocionada.

¿Qué ha cambiado en la sociedad?

Creo que hay un movimiento global que se origina con el Me Too que tiñe el planeta pidiendo el espacio que a las mujeres nos corresponde. Hemos levantado la voz, no para ir en contra de nada ni de nadie, sino para reclamar una sociedad codirigida, coliderada, que no nos sitúe a hombres y mujeres en unos patrones predeterminados. El feminismo viene a romper con este estereotipo. Los estudios a nivel empresarial han demostrado que la diversidad en los órganos de gobierno dan como resultado mejores decisiones, mejor crecimiento y mejor sostenibilidad. Es absurdo que, cuando hay evidencias de que las mujeres deben ocupar más cargos, se nos niegue por una cuestión cultural o tradicional. Cada vez hay más toma de conciencia para experimentar estos cambios.

¿Es un paso atrás que el Barça disponga de solamente una directiva mujer?

Sí, claro que sí. Si la masa social es de un 27-28% de mujeres, por lo menos tendríamos que tener la posibilidad de reflejarla en el órgano de gobierno. Se tendría que hacer ese esfuerzo, te diría que para hacer el 50-50%. Pero si no quieres hacer el 50-50%, por lo menos reflejar la realidad de la masa social. Esto implica cambios, necesitamos aliadas y aliados. Hay una cuestión de imagen y de visibilizar ante las generaciones futuras que las mujeres podemos estar en los órganos de decisión. Sabe mal que el Barça no se lo tome con más conciencia, sabiendo el impacto y la posición que tiene. También lo digo por las siguientes capas de dirección, comités ejecutivos y demás. Se debe hacer un esfuerzo.

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