A sólo cuatro meses de haber llegado a préstamo proveniente de Rosario Central, Marco Ruben ya se ganó la confianza de la gente del Athletico Paranaense y, especialmente, de su entrenador y sus compañeros de equipo. A fuerza de goles y actuaciones destacadas, el delantero demostró en poco tiempo lo que es capaz de hacer dentro del área rival cuando es bien abastecido.
¿Cuándo juegan la revancha River y Paranaense?
El oriundo de la localidad santafesina Capitán Bermúdez, a sus 32 años, sigue dejando en claro que está viviendo uno de los mejores momentos de su carrera profesional. Y vaya si lo está aprovechando: suma ocho gritos en once partidos oficiales con la camiseta del Furacão, repartidos entre Brasileirao, Copa Libertadores y Recopa Sudamericana.
Sus números en el 2019 no sólo sirven para entender el nivel que está exhibiendo desde su llegada a Brasil, sino también para posicionarlo, sin dudas, como una de las mejores inversiones que hizo el conjunto de Curitiba en las últimas décadas. Es que el equipo que dirige Tiago Nunes, en busca de la cuota de gol que le faltaba para afrontar una fase de grupos tan dura como la que le tocó en la Libertadores -contra Boca, Deportes Tolima y Jorge Wilstermann-, pagó (apenas) 200 mil dólares por la cesión de Ruben. Y el ex-Rosario Central respondió con creces cuando más se lo necesitaba.
De hecho, los partidos y los rivales frente a los que marcó fueron siempre importantes. Además del tanto -y la asistencia- en la goleada 4-1 sobre Vasco da Gama, por la fecha 1 del campeonato brasileño, el atacante argentino gritó dos veces ante Wilstermann -como local y como visitante- y le hizo nada menos que cuatro goles en dos encuentros al Xeneize, contra quien volverá a verse las caras en los octavos de final. Antes de ponerse la camiseta del Paranaense, al equipo de la Ribera sólo había podido marcarle una vez (en 2017) en once partidos.
Pero eso no fue todo. En la primera final de la Recopa, Ruben se cruzó con el escudo que supo defender durante un corto -y poco productivo- año en Núñez y al que ya le había marcado en tres oportunidades. Y otra vez respondió a pura contundencia. Al igual que en los cuatro ante Boca, que habían sido todos abajo del arco, el delantero pisó el área chica, golpeó al River de Gallardo en la única pelota que no pudo frenar Armani en toda la noche y confirmó su condición de 'bestia negra' de los dos clubes más grandes de la Argentina. ¿Repetirá en la revancha en el Monumental?




