Por Jhon Guiñan
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La conducción de un equipo demanda mucho más que conocimientos tácticos o la capacidad de conseguir el máximo rendimiento de un grupo de jugadores. Es por eso que la motivación juega un papel fundamental en el rendimiento de los equipos. Si la cabeza está en otro lado, no hay indicación que valga para que las cosas salgan bien.
Y ante esta realidad, los entrenadores, o incluso los capitanes en algunos casos, dejan a un lado los conceptos de juego y se comunican con el resto del plantel con discursos cargados de emotividad. Discursos que le hacen sentir al jugador que están a un paso de disputar el partido más importante de sus vidas.
En Goal recordamos algunas arengas que pasaron a la historia.
"TRAGUEN VENENO"
Lo hizo todo bien. Llegó con peligro al arco rival, llevó la iniciativa durante todo el partido, anuló a los principales referentes del equipo contrario. Pero esto no fue suficiente para el Olympique de Marsella, que cayó ante el PSG en un vibrante encuentro por la Ligue 1. Marcelo Bielsa, entrenador del conjunto francés en aquel entonces, habló de las injusticias del futbol en el vestidor.
TIGRE CAMPEÓN
En la charla previa al duelo ante Platense, allá por el año 2004, Ricardo Caruso motivó a los suyos con un discurso inolvidable. ¿El resultado? Tigre se coronó campeón del torneo Apertura de Primera B y aseguró un lugar en la Final por el ascenso a la B Nacional.
"¡PALMEIRAS ES GRANDE!"
Ze Roberto protagonizó un emotivo discurso en la previa del primer encuentro del Campeonato Paulista de 2015. "¡Palmeiras es grande!", repitió una y otra vez el ex futbolista brasileño, quien también pidió a sus compañeros recuperar la gloria del club, que en el 2012 perdió la categoría. La arenga funcionó, ya que el Palmeiras se impuso ante Audax por el marcador de 3-1.
LA INCREÍBLE CHARLA DE JUAN RAMÓN CARRASCO
EL VESTUARIO DE BRASIL
Cafú, histórico lateral derecho de la Selección brasileña, tomó la palabra en el vestuario del Pentacampeón del mundo en la previa del duelo ante Argentina, por la Final de la Copa Confederaciones 2005. El ex Milan destacó la enorme rivalidad entre ambos países e inspiró a los suyos a afrontar el duelo con toda la confianza del mundo. Las cosas no le pudieron salir mejor al Scratch, que aplastó a su eterno rival con una exhibición de buen futbol, ratificando su hegemonía por aquel entonces.
