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Barcelona JuventusGetty Images

Las señales de esperanza del Barcelona


EDITORIAL

El Barcelona afronta la cuarta jornada de Liga con inesperada tranquilidad tras las campanadas que vaticinaban poco menos que el apocalipsis cuando el mercado cerró sin que el club concretara ninguno de los objetivos que se había marcado. Líder con nueve puntos de nueve, nueve goles a favor y ninguno en contra, Ernesto Valverde nada en aguas tranquilas, apaciguando a la prensa con datos tan irrefutables como cuatro victorias consecutivas que confirman el crecimiento como equipo tras salir vapuleado de la Supercopa de España.

"Todavía es muy pronto" para sacar conclusiones de ninguna clase advierte el entrenador, bien consciente de que la opinión pública barcelonista cambia rápidamente de opinión. Sin embargo, hay motivos para pensar que esta puede ser una buena temporada, pues los fundamentos son sólidos a juzgar no solo por los resultados. El Barcelona, pues, tiene varios elementos a los que agarrarse para tener esperanza de que las cosas quizá no sean tan malas como parecían tras las dos derrotas a manos del Real Madrid.

En primer lugar, Valverde ha devuelto el peso del juego a los centrocampistas, logrando que el balón circule con velocidad e incluso reduciendo notablemente el desgaste físico, como demuestra que los futbolistas azulgrana hicieran más kilómetros en la derrota por 3 a 0 en el Juventus Stadium que el martes ante la 'vecchia signora', a la que devolvieron el mismo resultado. Andrés Iniesta, que ha encadenado cinco titularidades consecutivas -algo que no sucedió en toda la temporada pasada-, Ivan Rakitic y Sergio Busquets vuelven a ser protagonistas y, gracias a ello, también participan más los jugadores de ataque.

Además, los nuevos están respondiendo bien. Nélson Semedo tiene pinta de indiscutible en el carril derecho y en ataque Gerard Deulofeu y Ousmane Dembélé ya han debutado como titulares, demostrando una progresión que seguirá yendo a más en los próximos partidos. El de Ruidarenes ya conocía la casa y el francés "debe meterse dentro de una idea diferente a la que tenía" según Valverde, que en cualquier caso le ve "bien", igual que a Paulinho Bezerra, un jugador que ejercerá de comodín para varias posiciones en la media y que solo puede sumar.

Por otra parte, los resultados avalan al técnico, capaz de influir en todos y cada uno de los partidos ya fuera por planteamiento táctico o por la capacidad de planificar las circunstancias adversas. Valverde no se casa con nadie y da entrada a los jugadores de refresco pensando en cómo encajar sus cualidades en el orden del juego de cada momento. Ante el Espanyol, por ejemplo, dio entrada a André Gomes y a Ousmane Dembélé y entre los dos le sirvieron a Luis Suárez el 5 a 0 en bandeja. Y a pesar de que Valverde insista en que el pasado "no significa nada", le da la razón en todas y cada una de las decisiones que ha ido tomando durante el último mes.

Sin embargo, la gran virtud del técnico ha sido involucrar a Leo Messi, la clave de cualquier forma de éxito azulgrana durante la última década.  Durante su presentación explicó que "hay que ayudar a Leo" para que pueda brillar donde es realmente decisivo. Y a ello se ha dedicado el técnico, rodeándole de futbolistas con los que se entiende, futbolísticamente hablando, y reforzando el juego de toque y los mecanismos de presión sin balón para evitar desgastes innecesarios hasta el punto que es el propio Messi quien resuelve presionar en zona defensiva a la Juventus en el último minuto de partido y con un 3 a 0 a favor en el marcador. El rosarino vuelve a sentir un apetito voraz y, con él hambriento, el Barcelona puede volver a ser candidato a todo si no se desvía.

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