El 1-0 de Atlético Nacional sobre Tolima en la primera final de la Liga Águila no solo son un botín de oro para los paisas de cara al título, sino también una razón para que los 'Pijaos', con la necesidad, vaya por la remontada en el Atanasio Girardot, cancha donde los de Almirón basan su potencial.
Esa necesidad se convierte en debilidad para los tolimenses y punto a explotar para los 'Verdolagas' con sus fortalezas, no solo de localía, sino también de juego. Los argumentos futbolísticos están del lado nacionalista.
En su casa es donde Nacional ha mostrado lo mejor de su fútbol durante la era Almirón. A la propuesta generalmente defensiva de los rivales que le permite jugar con relativa comodidad, se suma la superioridad con el balón que pregona la idea del técnico argentino. Salir jugando desde el arco, sin pelotazos, pero sí con pases largos bien direccionados, buscar alternativas por las bandas con inicio de juego desde la mitad y el acompañamiento constante de los laterales para surtir la delantera son las principales características del equipo.
En Medellín la posesión suele ser superior al 60-65%, con mínimo 5 remates al arco, por partido. Cuando no se tiene la pelota, la presión es rápida para recuperar u obligar al error. En defensa la seguridad llega a tal punto que no ha recibido goles en once partidos. Esa ha sido la constante durante el torneo, la misma que deberá reedituarse para confimar la estrella 17.
Tolima tendrá una tarea titánica. Deberá recuperar la memoria y todo el trabajo positivo que realizó durante la Liga, con el juego efectivo por los extremos y ser altamente efectivo para mantener la aspiración de llegar a su segunda estrella. Por lo pronto, la 17 del Verde, está más cerca.




