Que Marcelo Gallardo es el mejor estratega moderno en el fútbol argentino actual no es ninguna novedad. Y cinco años después de comenzar a escribir las páginas doradas en River , tiene la capacidad de sorprender a todos, menos a sí mismo. A su lectura una vez más ajustada a lo que sería la noche en el Mineirao, solo le faltó ese gol que se negó en la ida con el penal de Suárez malogrado en el epílogo y volvió a resistirse por esos detalles en los últimos metros, para evitar esos penales donde, nuevamente, la mística jugó en las manos de Armani y los pies de los jugadores menos esperados .
Esta vez, la novedad en los 90 se llamó Jorge Carrascal . El colombiano, que parecía pasar sin pena ni gloria por el Millonario, festejó su primer gol el sábado ante Argentinos Juniors y, cuando nadie lo anotaba en la carrera por un lugar como titular, se ganó el respaldo del Muñeco por encima de Exequiel Palacios y Nicolás De La Cruz, habituales en esta dura tarea que lleva meses de ocupar el lugar que dejó Juanfer Quintero desde su grave lesión.
¿El resultado? Fue de lo mejor del medio hacia adelante en la visita , pidió todas las pelotas y, lejos de aquella primera impresión de jugador individualista, buscó permanentemente la asociación tanto hacia atrás como al frente, con Nacho Fernández y Enzo Pérez como principales aliados.
Claro está, no todo fue perfecto en el planteamiento inicial: Gallardo se la jugó por Ponzio pese a no estar en plenitud física apelando a su temperamento y jerarquía, pero debió sacarlo en el entretiempo para dejar de perder en esa zona. Y quedará, para lo contrafáctico, si tal vez debió dejar a Pratto y sacar a Borré , de flojo partido, o el ingreso de Rollheiser y no de De La Cruz. Nadie lo sabrá.
Lo que sí es fácil de chequear es que, a la hora de elegir a los pateadores de la serie de penales, apostó plenos por dos resistidos como De La Cruz y el mencionado Borré y por pibes con la banda roja en la piel como Montiel y Martínez Quarta . Porque Gallardo es innovador y su equipo responde en la cancha, como desde hace un lustro, para seguir con la ilusión de repetir el título y sumar la tercera Copa Libertadores en el ciclo. Y, con el Muñeco al mando, siempre es más fácil.


