PorJorge C. Picón - Por enésima vez en la Champions, el Madrid se levantó cuando estaba sobre la lona y le dio la vuelta a un partido que ya forma parte de la historia. El PSG cometió el error de verse en cuartos de final antes del pitido final. No contaba con el gen competitivo que caracteriza a este equipo y que le hizo remontar un 0-2 en apenas 15 minutos. 3-1 y a la siguiente ronda. Sin embargo, detrás del triunfo hay trabajo, talento y el incomparable apoyo del Santiago Bernabéu.
El apoyo fuera y dentro del Bernabéu
El triunfo se dio sobre el césped del Santiago Bernabéu, pero empezó a gestarse fuera. Decenas de miles de aficionados, muchos de ellos sin entrada, estuvieron en los alrededores desde las 17:00 de la tarde cantando y disfrutando de la fiesta. Pasadas las 19:30, la mayoría de ellos se dieron cita en Concha Espina y la plaza de Sagrados Corazones para recibir al equipo. Vengalas y cánticos dieron el primer 'empujón' a los jugadores. Después, una vez dentro, la afición acompañó al equipo en todo momento y los alzó cuando más difíciles parecían las cosas. Con el pitido final, el Bernabéu al completo disfrutó de la alegría sabiéndose partícipe de lo conseguido.
'Monsieur' Benzema
El francés, en modo Balón de Oro, se cargó, una vez más, la responsabilidad ofensiva del equipo. Su situación era complicada en la primera parte, sin un Madrid capaz de dominar y peleando solo contra centrales y mediocampistas rivales. Sin embargo, en la segunda encontró más apoyos y empezó a fluir. Empezó dejando varios detalles como controles imposibles o buenos pases, al más puro estilo Karim. Acabó con un hat-trick de delantero centro: el primero y el tercero con remates de primeras, mientras que el segundo con un buen disparo a la media vuelta. Tres tantos que le valen para superar a Di Stéfano y, con 309, ponerse como tercer máximo goleador histórico del Madrid por detrás de Cristiano y Raúl.
La pareja de moda con un santo en la portería
Militao y Alaba se han convertido en menos de una temporada en una de las parejas de centrales mejores y más compenetradas del mundo. Brasileño y austriaco se encargaron de achicar agua cuando peor lo pasaba el Real Madrid. Acabaron el partido con siete recuperaciones y seis despejes entre los dos. El primero se lesionó la rodilla, pero ni con esas se quiso escaquear de la batalla. El segundo, además, hizo de líder para levantar al equipo y a la afición cuando más feas parecían las cosas. Y detrás de ellos, Courtois, un portero que gana partidos. Ayer salvó varias de las ocasiones del PSG y acabó con tres buenas paradas que, de no hacerlas, pudieron sentenciar a los blancos.
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El partido del croata fue excelso. A sus 36 años, todo apunta a que su declive no llegará nunca. La primera parte fue complicada para él, desajustado en la presión y con poco acierto en el pase. Pero en la segunda le dio la vuelta a la tostada. El Madrid bailó a su son y fue clave en el área rival y en la propia. Le sacó a Messi un gol cantado que podría haber matado al Madrid. Y el segundo gol tiene su sello con una carrera en conducción de 30 metros y, después, un pase entre líneas medido para Benzema. El croata se ha ganado la renovación. Acabó con un 85,5% de acierto en el pase y habiendo ganado el 67% de los duelos.
Cambios para la revolución
Ancelotti hizo tres sustituciones que cambiaron el partido. Introdujo sangre nueva con Camavinga y Rodrygo, que a pesar de tener 19 y 21 años respectivamente jugaron como auténticos veteranos. El francés, cuando más quemaba el cuero, falló solo uno de sus 14 pases y ninguno en campo rival. Lo mismo Rodrygo, que ganó tres duelos y acabó con un 92% de acierto en la entrega. También participó Lucas, que fue un buen antídoto para Mbappé en los últimos minutos. Ancelotti no quería volver a vivir lo del descuento de París. Jugó apenas 24 minutos y robó cinco balones.


