Ver las camisetas de Cristiano Ronaldo a precio de saldo en los puestos del Santiago Bernabéu era probablemente la imagen más icónica: antes codiciada por todos, ahora el “7” con el nombre del portugués parecía más una pieza de museo, una reliquia. Y es que en el negocio del fútbol moderno, todo va muy rápido.
El recuerdo de Cristiano Ronaldo no se oculta, ni mucho menos se reniega de él, pero se va perfilando como lo que en realidad ya es de facto: un vestigio del pasado del Real Madrid.
La hinchada se debate sin la influencia de ese liderazgo férreo e indiscutible ejercido por el de Madeira. Las nuevas camisetas son de Ramos, cómo no, pero también de Marcelo, de Isco, de Modric, de Asensio… Si los dorsales tuvieran voz y voto, seguramente dirían que el liderato de este nuevo equipo es coral, que pertenece a todo el grupo. Y eso, aunque supone un arma de doble filo, también es la garantía de que este vestuario fue, ha sido y será mucho más que Cristiano Ronaldo.
