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Salah Klopp Nunez Liverpool GFXGetty/GOAL

La nueva realidad del Liverpool

Anoche se hizo real tras la victoria del Manchester United. El Liverpool no jugará la Liga de Campeones la temporada que viene. Se veía venir desde el otoño del curso pasado y al final, a pesar de un buen sprint para acabar la campaña, el trompazo se confirmó.


Es un varapalo para la plantilla, para el club y para la ciudad. Merseyside se había habituado a los mejores lujos del continente y a visitar los mejores estadios. Al reconocimiento de toda Europa y de todos los aficionados al fútbol del planeta. Desde aquella eliminatoria clasificatoria frente al Hoffenheim en el arranque del curso 2017/2018 que desembocó en la primera derrota frente al Real Madrid en Kiev, todas las temporadas habían tenido a los Reds en la mejor competición de clubes.

El Liverpool paga más en sueldos (esta temporada) que el Manchester City (citando la información de la prestigiosa cuenta de Twitter Swiss Ramble). Y, por si fuera poco, no ingresa por ventas como sí hacen los Sky Blues con ventas como las de Zinchenko, Sterling o Gabriel Jesús. Ello, unido a la no participación en Champions League y el menor atractivo para recalar en Anfield por ello, hace que sea difícil ver al séquito de Klopp peleando la temporada que viene por el título.

Llega una época difícil. Se marchan iconos como Firmino o Milner tras hacerlo el curso pasado Mané. Los nuevos fichajes como Gakpo o Núñez no han terminado de aclimatarse. Luis Díaz y Thiago han estado mucho tiempo lesionados. Así es muy difícil. El club quiere realizar tres refuerzos en el mediocampo y uno en la defensa (como poco). Pero, con un club con la política del Liverpool en cuanto a adquisiciones de perfil bajo para desarrollarlos en estrellas, ¿qué se puede esperar en la rivera del Mersey?

El objetivo más cercano es MacAllister. Otros nombres que han sonado han sido Declan Rice, Sergej Milinkovic-Savic o Caicedo, del Brighton. Sin embargo, el club vive en una reestructuración interna desde hace meses desde la marcha de Michael Edwards y otros componentes del engranaje del equipo y la llegada de Jorg Schmadtke como director deportivo aún no ha sido oficializada. Ello, unido a la situación actual, hace que haya mucho escepticismo para este mercado estival. Muchas cosas por definir pero una sóla realidad. Es el peor momento del Liverpool desde el 2017.

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