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Fede Valverde CamavingaGetty Images

La hora de Valverde y Camavinga

Por Ángel Cebrián- Uno porque no ha encontrado su hueco en el once titular y otro porque aún no se ha adaptado a su nuevo club. En cualquier caso, lo cierto es que Carlo Ancelotti no ha confiado mucho ni en Fede Valverde ni en Eduardo Camavinga en lo que va de temporada.

El uruguayo es un habitual saliendo del banquillo entre los cambios que el técnico italiano ejecuta en los encuentros, mientras que el joven francés ha aparecido con cuentagotas sobre el césped desde que firmó por el conjunto blanco en la recta final del mercado de verano. La jerarquía de Luka Modric y Toni Kroos ha pesado más en la cabeza de Carletto que el hambre y el empuje de estos dos jóvenes centrocampistas que prometen protagonizar el futuro merengue.

En este contexto de lesiones y desgaste en el que vive el Madrid, a causa indudablemente de la ausencia de rotaciones, gana sentido aquella frase a veces tan pronunciada de que "el futuro es hoy", que curiosamente utilizó el expresidente del Gobierno y reconocido madridista José María Aznar para el título de uno de sus libros.

Y en esa quote que podría haber firmado un experto del coaching entran en escena los protagonistas de estas líneas, porque Fede y Eduardo tienen la gran responsabilidad de reemplazar a dos pilares de la medular que no han parado de jugar, como son Casemiro y Toni Kroos, en un tramo de la temporada que viene con curvas. Con la inoportuna gripe del charrúa, Camavinga probablemente jugará frente a la Real Sociedad junto a Casemiro y Modric.

En el día D ante el PSG ni el brasileño ni el 8 estarán sobre el césped del Bernabéu. Un partido trascendental en el que los dos - si Valverde se recupera - deberán demostrar que merecen más minutos de los que han jugado y que el futuro centro del campo del Madrid pasa por sus piernas. Ambos encarnan el perfil de centrocampista de gran capacidad física y técnica que demanda el fútbol moderno, solo les falta exhibirlas más a menudo. De ello depende tanto del entrenador – encargado de sacarles – como de ellos mismos.

Ponerse la camiseta blanca prohíbe eludir responsabilidades, independientemente del status quo, así que Valverde y Camavinga han de aprovechar la oportunidad que se les presenta, porque quizá ha llegado su hora.

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