Por Javier de Paz.- El Atleti perdió, con total merecimiento, frente a un Cádiz al que no le será nada fácil mantenerse en Primera División, mucho más débil nombre por nombre pero, como quedó demostrado en el Nuevo Mirandilla, ni mucho menos hombre por hombre.
El ‘Pupas’ vuelve irremediablemente a la memoria con dos finales trágicos en apenas unos días que a todos nos han trasladado a esos principios de los años 2000 donde la mediocridad era la gran reina del baile, y la Intertoto -años después de un descenso con mil explicaciones, que no justificaciones- ese Dacia Sandero logrado a base de horas de trabajo mientras en la autopista le quitaban las pegatinas Mercedes y BMW sin apenas pisar el acelerador.
Esa pesada etiqueta iba siempre de la mano de una condescendencia del que mira desde arriba sabiéndose a salvo del fango, y en eso hay que pensar por mucho que el propio equipo, al que apenas le queda el rojiblanco, y de aquella manera, se empeñe en lo contrario. Sin excusas. El que aporte siempre es bienvenido. El que no va a hacerlo, un paso a un lado.
Porque tan cierto es que este Atleti, por muchas debilidades que sufra, no puede no clasificarse en un grupo con Oporto, Brujas y Leverkusen, con todos mis respetos, como lo es que jugar una Champions era una utopía no hace tanto tiempo -¿recuerdan ese Calderón hasta reventar frente al Schalke?-. Fueron muchos años de miseria. Ya quedaron atrás pero ya saben que el que olvida su historia está condenado a repetirla.
Y ese es el miedo que sobrevuela, directa o indirectamente, el ambiente en cada partido del Atleti. Los éxitos de 2014 o 2016 no van a volver y es muy probable que la mejor época del ‘Cholo’ en el banquillo ya pasara, pero resulta inevitable no pensar en lo que había antes de todo eso y cómo la crispación entre la propia afición, ya irremediablemente acomodada, es el fiel reflejo de que este barco no acabará en buen puerto pese a los malabares que llevan varios años saliendo bien.
A pocos se nos ocurren opciones válidas, o simplemente esperanzadoras, cuando toque pasar de página, mirar más allá y dejar atrás un capítulo que difícilmente volverá a vivir el club. Con ese miedo presente a volver a ser el ‘equipo simpático’ para dejar de ser el ‘incómodo’ en el que se ha convertido en la última década contra todos los grandes de Europa. Como todo en la vida sólo el tiempo lo dirá, y cada vez más parece que la incógnita se resolverá mucho más pronto que tarde.
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