Entre pasillos, escarnios, nuevos patrocinadores y rumores de fichajes, el Atleti se juega la bolsa y la vida en cuatro partidos. Su crisis no se puede esconder. Acabe como acabe, es la peor temporada desde que llegó Simeone, que es el máximo responsable-culpable de todo esto. Por acción o por omisión. Sin excusas. No hay gacetillero que no le azote con saña. Con o sin razón. Tirotearle siempre fue deporte olímpico. “Simeone no ataca, Simeone fin de ciclo, Simeone defensivo, Simeone cagón, Simeone dimisión”. Y por supuesto, “Simeone cobra mucho”. Esa es la banda sonora que acompaña al Cholo desde que llegó. Hay mal que cien años dura y cuerpo atlético que lo resiste. Es la primera vez que los resultados no responden al Cholo. Es la primera vez que su equipo no parece suyo. Es la primera vez que el imaginario atlético sueña camas y edredones. Es la primera vez que los que presumían de creer han dejado de hacerlo. Es la primera vez que el grupo no responde a este entrenador. Y la bilis, como el dinero, nunca duerme. Está hasta los topes.
¿Sobra Simeone? La respuesta tiene dos letras, pero la palabra es una sola. Si el argentino tiene que hacer las maletas, si la gente cree que el Cholo ya no es su pastor y que sin él, nada les falta, adelante. La gente pasa, el Atleti sigue. La cuestión es que, en el fútbol, como en la vida, solo se valoran las cosas cuando uno las pierde. Si la cabeza del Cholo es el precio que hay de pagar para que los atléticos, los que creen y los que han dejado de creer, duerman a pierna suelta, ronquen y vuelvan a ser felices y comer perdices mientras se empachan de mediocridad, adelante. Si el grupo se ha hartado de la exigencia bestial de Simeone y ya no está dispuesto a seguir trabajando y remar en una única dirección, si creen que hay que amputar, hágase. Si Simeone cree que este es el final y que debe dar un paso al costado para alejarse del ruido, hágase su voluntad. Hasta entonces, conviene dejar de mirar para otro lado, saber que llueve porquería y hacerse preguntas incómodas porque la bilis, como el dinero, nunca duerme.
¿Se puede permitir el Atleti ser una colección de cromos caros sin alma? ¿Se puede salir otro partido más al campo con más inseguridad, miedo y pésima actitud? ¿Se puede permitir que parte del vestuario no sepa dónde tiene la cabeza y no esté teniendo la profesionalidad exigible? ¿Puede competir un equipo con la deplorable preparación física que arrastran varios jugadores? ¿Cómo un equipo feo, fuerte y formal pasa a ser un grupito de guapos, pusilánimes y pijos? ¿Cuánto tiempo seguirán los atléticos siendo víctimas del síndrome del nuevo rico? ¿Se equivocó el club en la planificación deportiva o Andrea Berta es un holograma? ¿El Atleti ficha lo que necesita o lo que le viene bien al negocio? ¿Es reconducible el evidente desgaste emocional del vestuario durante estos años? ¿Si se va este entrenador y llega otro, volverá este equipo a competir y ser una máquina de ganar? ¿Hay otro técnico en el mercado que compita, lidere, trabaje, cobre y trague con todo lo que traga Simeone?
¿De verdad alguien se creyó la estupidez de “la mejor plantilla de la historia”? ¿Qué se puede esperar de un grupo de jugadores que no aprende de sus errores y tropieza cada dos partidos en la misma piedra? ¿Se puede exigir al entrenador que ponga a parir en público a los únicos que pueden sacar esto adelante cuando siguen sin sacarlo? ¿Hasta cuando este vestuario seguirá viviendo a la sombra de un entrenador que pone la cara para que otros se la partan? ¿Es extraño que el Atleti esté mal este año o lo raro ha sido que nunca lo haya estado durante los últimos nueve años? ¿Se puede competir cuando medio equipo se lesiona y el otro no para de recaer? ¿Qué continuidad se puede tener en el equipo cuando hay futbolistas que se pasan el día sancionados? ¿Qué ambición tiene un grupo que sale campeón y automáticamente después se echa la siesta? ¿Qué esperar de gente que sabe que el club se juega su futuro y sigue sin reaccionar? ¿Cuando este equipo va a ser capaz de ponerse, por una vez en toda la temporada, a la altura de su afición? ¿Sobra Simeone? Es posible. La bilis, como el dinero, nunca duerme. Pero si sobra el Cholo, ahí sobran cien.
Rubén Uría




