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Lorenzo Insigne Gerard Pique Napoli Napoles BarcelonaGetty Images

La batalla de Nápoles

"Será una guerra futbolística y quién tenga el balón tendrá más números de ganar el partido", expresó Xavi Hernández en la sala de prensa del estadio Diego Armando Maradona. Ya no es San Paolo, es el estadio del '10', del futbolista que convirtió al Nápoles en el mejor equipo de Italia a finales de los años 80 y que puso en el mapa una ciudad caótica y estresante, a la vez que encantadora.

El campo del SCC Napoli volverá a vivir este jueves una gran noche europea -con homenaje incluido a Maradona-, un día especial que no se producía precisamente desde la última visita del Barcelona al sur de Italia, en los octavos de final de la Champions League de la temporada 2019-20. Por aquel entonces, Leo Messi todavía era jugador culé, aunque la presencia del argentino no fue suficiente para que el partido terminara en empate a uno. En la vuelta, el Barça remontó y se plantó en la final a 8 de Lisboa. No hace falta recordar cómo terminó.

Para Xavi, el duelo de este jueves en Nápoles será prácticamente una guerra. Pero una guerra por el balón, una batalla en la que dos equipos a los que les gusta ser protagonistas lucharan por encerrar al rival en su propio campo. "Queremos dominar el partido, tener al Nápoles en su campo", dijo el entrenador azulgrana en un campo desgastado por el paso del tiempo. El Diego Armando Maradona se ve antiguo, vecchio que dicen en Italia. Escaleras de hierro, un foso enorme que rodea el campo, una sala de prensa envuelta en cortinas blancas y una pista de atletismo que deja los banquillos y el césped a una larga distancia de la grada. Vacío, parece frío. Pero San Paolo sigue siendo una caldera en los días de partido, sobre todo en los grandes encuentros y en un día como hoy, en el que se prevé un lleno absoluto y en el que el Barcelona no puede fallar para mantener vivas sus opciones de levantar un título esta temporada.

Es tanta la expectación que incluso en el hotel donde se aloja el Barça sigue habiendo aficionados. Decenas de personas esperaron ayer a los jugadores delante del Grand Hotel Vesubio, un precioso emplazamiento con unas vistas envidiables al volcán que engulló Pompeya. Hubo gente durante el mediodía, pero también antes del entreno y en la vuelta, en la que, siendo ya más de las 9 de la noche, los aficionados no dejaron de gritar a cada uno de los futbolistas mientras bajaban del autobús. Sobre todo, Gerard Piqué, el más aclamado. No es un partido cualquiera y Nápoles lo sabe, aunque algunos tienen poca fe en su equipo. "En los momentos importantes, el Napoli siempre falla", nos dijo Gennaro, el taxista que nos acercó saltándose varias señales de tráfico -incluso delante de la policía- al Diego Armando Maradona para asistir a las ruedas de prensa del Barcelona.

Dudas en el posible XI

Ante el Atlético de Madrid y en Cornellà-El Prat, Xavi decidió situar a Gavi en la banda izquerda del ataque para tener superioridad en la zona de creación, pero también para facilitar las subidas de Jordi Alba a la línea de fondo. Ante el mismo Nápoles y en Valencia, este último domingo, el técnico optó por modificar la zona de ataque, con Pierre-Emerick Aubameyang entrando de inicio. Este jueves, en San Paolo, siguen existiendo las mismas dudas. Incluso es posible que juegue Ousmane Dembélé de inicio, al que el mismo Xavi elogió como nunca en la sala de prensa: "Yo le veo feliz y ha sido un profesional ejemplar. He escuchado de todo, que no ha sido profesional y que no se ha cuidado. Te digo todo lo contrario. Es profesional, se cuida bien y es positivo. Es un futbolista importante para nosotros".

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