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Imparable: Millonarios le ganó a Santa Fe y es superlíder de la Liga

Este sábado en El Campín se enfrentaron dos ideas -similares en sus bases de jugar bien-, dos estilos -con similitudes y diferencias-, dos técnicos de trayectoria, dos procesos. Un proceso lleva años de trabajo, consolidación y fracasos, muchos fracasos, en ese camino hacia el éxito que debería llegar más temprano que tarde. El otro proceso tiene escasos cuatro meses y eso que se está contando desde el nombramiento mismo del técnico cuando el campeonato del primer semestre aún caminaba.

Un proceso se vio muy superior al otro, siendo el marcador bastante generoso con el segundo, pues el primero tuvo para una goleada histórica. Un proceso salió a ganar y controlar, sustentado en sus jugadores que ya tienen la mayoría de mecanismos aprendidos, mientras que el otro proceso salió a intentar hacer lo que pudiera con lo que tiene, en las pocas oportunidades que tuvo y que evidenciaron lo incipiente del trabajo.

Millonarios se quedó con el clásico capitalino casi que a media máquina, sin mayores afugias, con tranquilidad y seguridad, sabiendo todo lo que hacía, ante un Santa Fe que no pudo aguantar mucho, pero que pese a verse superado, jugó con hidalguía y pundonor. La clave para que el proceso naciente logre las cosas que el proceso largo va mostrando, será la paciencia institucional y de la afición, así como el desarrollo del proyecto con las herramientas idóneas, que terminen de ajustar las fichas.

Ganar un clásico como lo ganó el Embajador es satisfactorio y llena el alma del hincha en la tribuna: casa llena, dominio total, ole al rival y tres puntos para ser aún más líder. Perder un clásico como lo perdió el Cardenal puede llegar a ser frustrante y agobiante para el espíritu del hincha al que le espera una semana difícil desde lo anímico, pero si se cree en lo que hay, los resultados también deberían llegar con prontitud.

Millonarios volvió a ganar y demostró que desde la perspectiva actual de lo que se ve en cancha, está un escalón arriba de todos. La tabla dice que son varios puntos arriba, pero en la semifinal muchas veces eso no cuenta y ese es el desafío que le espera ahora a Gamero con el equipo: concretar la clasificación, rotar nómina por convicción y calendario para que el plantel llegue mucho más amalgamado al Cuadrangular y generar el toque de jerarquía que ha faltado en otros momentos para que el título no se vuelva a escapar.

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