Horas de tensión y disgusto se viven por estos días en el seno del cuadro antioqueño a raíz del comportamiento de Gustavo Torres, delantero que tuvo posibilidades de salir en este mercado, pero que no se concretaron.
Precisamente en las últimas semanas una oferta del Lugano de Suiza fue acercada al empresario del jugador, sin embargo, no llenó la expectativa de la dirigencia que solo ve su partida por una venta definitiva, según conoció Goal.
Tras la negativa a la propuesta, el jugador solicitó permiso para viajar a Cali, el cual fue concedido hasta el pasado martes. No obstante, Torres sigue sin presentarse a entrenamientos ajustando este viernes su quinto día al margen de los trabajos del equipo. La semana anterior estuvo entrenando separado del grupo principal que preparaba los juegos ante Tolima y Once Caldas por el campeonato colombiano.
La molestia también se trasladó al cuerpo técnico encabezado por Juan Carlos Osorio quien decidió no volver a contar con el jugador en el corto plazo mientras se intenta normalizar la situación. La decisión de Osorio fue ratificada al conocerse el grupo de viajeros a Manizales.
Justamente fue el técnico quién decidió darle la confianza al delantero para su segundo ciclo en el equipo, en medio de aireadas críticas de los hinchas que vieron con malos ojos su retorno, luego de fracasar en San Lorenzo y Rionegro Águilas Doradas. Torres respondió con algunos goles ante Equidad y Boyacá Chicó, pero luego volvió a ser relegado de los titulares por decisiones técnicas.
Pero el dolor de cabeza para el club a causa del futbolista tiene otros capítulos, como las versiones que lo hicieron partícipe de una fiesta clandestina en Cali durante la cuarentena, que el jugador desmintió tajantemente. Más recientemente, Torres informó a los directivos de Nacional que había recibido llamados desde el América de Cali para que cambiara de equipo, luego de que el presidente Juan David Pérez le manifestara a Tulio Gómez cuáles eran las condiciones para un hipotético negocio. Todo esto causó un descontento entre las instituciones del cual América tuvo que pronunciarse.
El problema para Nacional, además de lo deportivo pues sería un jugador menos en la plantilla, pasa por su contrato que se extiende hasta junio del 2022. También, que el 30 % de los derechos económicos aún le pertenecen al Quindío, club al que el Verde le pagó 1.2 millones de dólares en 2017 por sus servicios.
Por lo pronto el futuro del jugador está en veremos, pues mientras Nacional no reciba una mejor oferta bajo las condiciones planteadas, será difícil que pueda concretar su paso a Europa y de momento la rescisión de contrato no parece una opción viable ante la pérdida económica que representaría.
Este viernes, Goal pudo confirmar que el club abrió un expediente disciplinario que seguramente terminará con sanción económica para Torres por parte de la Comisión encargada de revisar el caso.


