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Luis Suárez Atlético de Madrid Barcelona La Liga 02 10 2021Getty Images

Ganar, ganar, ganar y volver a ganar

Si el vestuario está agrietado, tiene solución. Si hay quien entiende que Simeone no está aplicando la meritocracia, tiene solución. Si existen varios clanes tiene solución. Si hay quien está molesto por su rol en el equipo, tiene solución. Si hay quien entiende que esta guerra la debe librar por su cuenta, tiene solución. Si el presunto mal rollo del vestuario se corresponde con lo que publican algunos medios de comunicación, tiene solución. Si se suceden rumores de camas, literas y colchonetas de todo a cien, tiene solución. Y si la madre del cordero pasa porque no hay piernas ni cabeza, tiene solución. Fácil de decir, difícil de hacer. Pero tiene. La solución es la más vieja del mundo: ganar. Ya lo decía el difunto Luis. El fútbol es ganar, ganar, ganar y ganar. Después de diez largos años ganando más de lo que habías ganado en tus más de cien años de historia y dejas de hacerlo sin motivo, el personal se bloquea. Lógico y humano. Es fútbol. El mejor relato de la vida

Sin piernas, sin cabeza, con un saco de críticas a la espalda, con la prensa deportiva al acecho y con la afición desencantada, si algo se ha roto, debe arreglarse, aislarse y unirse en un objetivo común. Hay que dejar de preguntarse qué puede hacer el Atleti por él y empezar a preguntarse qué puede hacer uno por el Atleti. Hace meses que se cruzó la línea roja de las palabras, hace semanas que el discurso se ha agotado y ahora quedan los hechos. De nuevo, filosofía Luis: “Hay que ganar, por lo civil o por lo criminal”. Que al Atleti le ha pasado de todo esta temporada menos quedarse embarazado, es indiscutible. Plaga de lesiones, pandemia, recuperaciones horribles, fallos groseros, desconfianza, lagunas de concentración y una falta de carácter alarmante. Sumen a eso que Simeone, máximo culpable y responsable de la situación - como lo era en los innumerables éxitos del equipo-, no está sabiendo accionar los resortes para reaccionar, y ya tienen el “pack” completo. Una crisis indisimulable, galopante y que amenaza con acabar con el Atleti que competía, hasta convertirlo en un engendro incalificable. 

Para sacar la cabeza, para salir de todo eso, la única receta, el gran remedio, es ganar. No es decir que vas a jugar una final, es jugar una final. No es repetir que vas a ir partido a partido, es vivir partido a partido. No es decir que lo vas a dar todo, es darlo. Hablar menos y correr más. Quejarte menos, competir mejor. No hay un sólo hincha del Atleti que no esté decepcionado, dolido y sorprendido por la manera de caerse del equipo. No hay un sólo aficionado que no tenga motivos para estar disgustado con el juego, los resultados y la actitud del equipo. Y sin embargo, no creo que haya un sólo atlético que no tenga claro el camino para escapar de la mediocridad. Esta afición, que no es la mejor del mundo, no olvida la historia, porque quien la olvida se condena a repetirla. Todo el mundo sabe qué pasa cuando el Atleti se empeña en no dejar de caer. Jamás toca fondo y se despeña. No hay un club más propenso al suicidio deportivo y la autodestrucción.

Así que por eso, después de diez años maravillosos, los atléticos, incluso sabiendo que su equipo no merece ahora un apoyo incondicional, conocen de memoria el camino y se van a volcar con su equipo. Los que comieron barro en Segunda, ahí estarán. Los que lloraron en Lisboa y Milán, allí estarán. Y los que saben qué pasa cuando el Atleti está enfermo, allí estarán. Hay que llenar el estadio, convertirlo en una caldera a presión, estar al lado del equipo, restañar las heridas y volver a ganar, porque nadie quiere que se repitan los fantasmas del pasado. Al Atleti hay que quererle cuando menos se lo merezca, porque es cuando más lo necesita. Y ahora el Atleti necesita de su gente. No tiene piernas, ni cabeza, ni fútbol, ni identidad. Pero tiene a su gente. Esa nunca le falla. Y es el pegamento más poderoso contra la crisis. Ya lo decía Rocky Balboa. La vida consiste en aguantar los golpes sin dejar de avanzar. Así es como se gana. Y el Atleti necesita ganar. Eso lo cura todo.



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