Por Jorge C. Picón -A estar alturas de la temporada, ya sin ningún genero de duda, se puede intuir que Ancelotti vivirá o morirá, pero la hará con su idea y sus jugadores. Le dan igual los revolcones que se lleve de Athletic, PSG o Barcelona. Realiza semana tras semana un ejercicio de repetición que está más basado en la confianza que en el trabajo táctico. Contra el Celta, se vio al mismo Madrid triste que ha predominado toda la temporada. Pobre en ideas y sujetado por un magnífico Courtois y un afilado Benzema, que se marcha de Vigo con un doblete.
Es difícilmente explicable esa necesidad que tiene Ancelotti de sabotear su trabajo. Los últimos partidos en Liga, justo antes del FC Barcelona, su equipo fue valiente y ganó con jerarquía a sus rivales. Sin embargo, como el caracol que se mete en su concha, siempre acaba resguardándose, escondiendo esas virtudes de este Madrid. Opta por un juego ramplón y defensivo que no solo no divierte sino que ni siquiera es fiable. Mil y una veces lo han salvado los ya citados Benzema y Courtois, con la ayuda generalmente de Vinicius, Militao o Mendy además de las apariciones estelares de Asensio o Rodrygo. Un equipo que se entiende mejor desde las individualidades que desde, precisamente, el equipo.
En Balaídos, el Celta desaprovechó la oportunidad. Y eso que tuvo en su mano sacar algo más, con jugadas inextremis y tres penaltis tan claros como absurdos. El primero y el segundo son evidentes, mientras que el tercero es uno de esos famosos 'penaltitos'. El Madrid no ha elegido que en el fútbol actual se señalen prácticamente todos los contactos en el área. En cada uno de los indicados por González Fuertes (muy valiente pitándolos) se toca al jugador blanco a destiempo. Cada uno tendrá su opinión, pero en este último argumento no hay espacio para la subjetividad.
Se le va a hacer muy larga esta Liga al Madrid. Su plan parece demasiado endeble a estas alturas de curso, y lo mejor para Ancelotti y sus chicos es que apenas quedan dos meses. La Champions es más una ilusión que un objetivo ahora mismo. Lo principal a estas alturas es mantener la distancia con Sevilla y Barcelona. Nueve y doce puntos respectivamente que, por extraño que parezca, parecía suficientes en enero y se antojan escasos en abril.
