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Barcelona celebrate 2021-22Getty Images

Es Europa y es el Nápoles

No es un partido cualquiera. Por el ambiente que se ha respirado en los últimos días en la capital catalana, parece que el Barcelona tenga que disputar este jueves la Copa Catalunya contra la Rapitenca, pero el rival de esta tarde en el Camp Nou es el Nápoles y el título en juego es la Europa League. "Nos gustaría estar en la Champions, no nos engañemos, pero la Europa League no tiene un nivel de tercera, es una gran competición", insistió varias veces Xavi Hernández en la sala de prensa de la Ciutat Esportiva Joan Gamper. Y es que el Barça no se puede confiar. Además de tener un título europeo en juego, el rival del conjunto azulgrana es el Nápoles, uno de los equipos que está más en forma del continente.

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Los italianos juegan bien al fútbol. Les gusta tener el balón y sus bandas son un quebradero de cabeza para cualquier defensa, sobre todo las adelantadas como la del Barça, que deberá estar muy pendiente de Lorenzo Insigne e Hirving Lozano, dos flechas a las que Xavi deberá parar. Veremos si para ello vuelve a dar la oportunidad a Sergiño Dest como lateral diestro o si definitivamente cambia el sistema para jugar con carrileros y tres centrales, aunque la opción del trío defensivo se fue diluyendo durante los últimos días tras las molestias de Ronald Araujo. Ahora mismo, el técnico azulgrana solo dispone de Gerard Piqué y Eric Garcia como centrales 100% sanos, con la duda del uruguayo y las bajas confirmadas de Lenglet y Umtiti.

Además de la velocidad en ataque, al Nápoles de Luciano Spaletti le gusta tener el balón. Y lo puede hacer al disponer de un centro del campo cargado de talento, pese a la baja importantísima del exceltista Stanislav Lobotka, titular indiscutible al lado de Fabián Ruiz y Piotr Zielinski, los otros dos mediocampistas de precisión y recorrido. El lugar de Lobotka lo pueden ocupar dos jugadores de distinto perfil: Zambo Anguissa -ex del Villarreal- o Eljif Elmas. Pero sea como fuere, el Nápoles no es, ni mucho menos, un rival menor para un Barça que sigue en construcción y al que todavía le cuesta encadenar noventa minutos de buen juego.

El Espanyol ya no perdonó los errores tácticos en defensa ni la poca contundencia en el área rival que tuvo el Barcelona en Cornellà-El Prat, algo que el equipo azulgrana deberá mejorar de manera urgente si no quiere sufrir en una competición de eliminación directa y con la vuelta en un Estadio Diego Armando Maradona en el que ya empató hace dos temporadas. Y eso que el Nápoles no era un equipo tan sólido como el actual y que en el Barça jugaba un tal Leo Messi.

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