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Ruben Uria BlogGoal

Es como un pato

Quique Setién es un buen entrenador y pésimo comunicador. Sólo así se entiende que, en su enésimo ejercicio de incontinencia verbal, se haya metido en otro jardín. Antes de llegar al Barça criticaba el juego de otros equipos y la propuesta de otros colegas. La cantinela se conoce de memoria: es más cruyffista que Cruyff, su fútbol es único y su equipo siempre es superior al contrario, incluso cuando no lo es. La cuestión se complica cuando la incontinencia verbal de Setién señala a sus propios jugadores. Y en esta materia, llueve sobre mojado. En su primer día en la oficina, le faltó tacto para ponderar el trabajo de Ernesto Valverde. Más tarde tuvo palabras desafortunadísimas para Arthur, al que maltrató en sala de prensa sin motivo. Después le tocó la china a Griezmann, al que dio un trato injusto, rozando la humillación. Y en las últimas horas, Setién ha vuelto a hacerlo,.

Setién ha vuelto a señalar en público, sin venir a cuento, a otro jugador. Y esta vez, le ha tocado a Messi. Setién ha dicho "quizá haya algunos registros que no los está cumpliendo en relación a otros años”. ¿Puede opinar eso? Naturalmente. ¿Tiene derecho a expresarlo? Desde luego. ¿Después lo ha matizado de mil maneras? Sólo faltaría. Ahora bien, después de tirar una Liga que tenía cerca y de ver cómo su equipo está en proceso de descomposición ¿no es increíble señalar así al tío que te gana los partidos y es el gran líder del vestuario? La realidad es que Setién soluciona problemas al tiempo que los crea. Y que mientras él no para de repetir que se ve cumpliendo el contrato y que no lo ha hecho tan mal, el barcelonismo se desespera. 

En los años ochenta, Maradona definió a Núñez, presidente del Barça, de la siguiente manera: “Es como un pato. A cada paso que da, deja una cagada”. El tiempo ha pasado y los protagonistas también, pero los roles no. Hoy el Barça sigue teniendo al mejor del mundo en sus filas, Messi. Y también tiene a otro tipo, Setién, que aunque es un buen entrenador, empieza a ser como un pato, porque cada vez que abre la boca, deja por el camino alguna cagada. Esto no puede terminar bien. Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo y se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero es imposible engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Rubén Uría

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