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Mauro Boselli León 231117Getty

Boselli, el pretexto ideal para hablar de naturalizados en la era Osorio


GOAL Por Mario Malfavón  Síguelo en Twitter


No vio la luz en México. Aprendió a decir “che” antes que “güey”. Creció tomando mate en lugar de atole y probablemente prefiere las milanesas napolitanas antes que un taco. Pero nada de eso importa. Mauro Boselli puede jugar el Mundial(salvo que emigre en el mercado de transferencias)y hoy en día no hay nadie con sus condiciones en el país.

Tenemos mentados seis años sin un campeón goleador mexicano. No es algo de ahora, es un mal endémico que azota a la Liga MX desde principios de la década. Pero dentro de lo ‘malo’ hay que sacar lo mejor que arrojó la sobrepoblación de extranjeros: un argentino que llegaría a tiempo a Rusia siempre y cuando Juan Carlos Osorio lo quiera.

La solución no era Avilés Hurtado, quien al final atendió el llamado de Colombia. Si el entrenador de la Selección piensa inaugurar a los no nacidos en el país durante su ciclo, el nombre tiene que ser el de Boselli.

Qué más da que no esté convencido o lo dude. Basta con que reconozca que dejó de ocupar un lugar de foráneo en el León porque la directiva del club se lo pidió. O con que critique abiertamente a la liga por desconfiar de los jóvenes, del producto autóctono. Su honestidad no lo vuelve mexicano; sí alguien consciente de una problemática y, por ese simple hecho, si se permite, el naturalizado menos naturalizado de la historia. Menos que los Gabriel Caballero, Guillermo Franco o Lucas Ayala.

A Chicharito lo ‘mata’ el promedio de bateo de cara a la portería. A Raúl Jiménez, el mejor ‘9’ que tenemos, no lo fuman en el Benfica. Oribe Peralta parece no ser del paladar de Osorio. Avilés ya nos mandó lejos. Sí o si debe ser Mauro. No existe otro con esa combo de huevos, una técnica más que decente, sentido de ubicación y mentalidad a prueba de complejos de inferioridad como la de él.

Todo sea en nombre de las rotaciones. Si convocan a dos prospectos que juegan en Europa solo porque viven a “45 minutos de distancia”, por qué no recorrer esas cinco horas de distancia entre el otrora Distrito Federal y León, Guanajuato, para platicar con él. Disuadirlo de la idea de que le haría un mal al Tri, sino, por esta ocasión, al contrario.

En Argentina no lo van a citar. Pueden recurrir a elementos que militen en la Liga MX como Nahuel Guzmán, Agustín Marchesín o en su momento Guido Pizarro o Guido Rodríguez, pero jamás aplicarían el mismo criterio para un delantero. Equivaldría a un sacrilegio de prestigio para un puesto en el que cuentan con Gonzalo Higuaín, Sergio Agüero o Mauro Icardi.

La situación de Darío Benedetto, sin posibilidades a raíz de su lesión, cambió desde el momento en que llegó al "mundo Boca". En Tijuana y América solo era un anónimo para la mayoría de sus compatriotas.

A sus 32 años, el 2018 representa la última oportunidad en la carrera para el Matador de Barracas. Y también para el Profe Osorio y la Selección Mexicana, una ventana única para los tres. 

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