Se viven días confusos en Anfield. Los partidos resultan ser una montaña rusa de emociones y poca fiabilidad. Quitando el festival frente al Bournemouth con un estruendoso 9-0, el equipo de Jurgen Klopp no ha dejado ninguna impronta de ser el mismo equipo fiable y extremadamente competitivo del último lustro (quitando la 2020-2021 donde entraron en el top 4 de chiripa).
Y echando un vistazo atrás, los resultados de los Reds recuerdan a los exámenes de un adolescente que acaba de empezar el instituto. Algunos aprobados raspados (victoria ante el Newcastle o triunfo sobre la bocina ante el Ájax), suspensos (empates ante Fulham, Everton y Crystal Palace o el ridículo ante el Nápoles) y algún escaso buen encuentro (el del Bournemouth). Lo preocupante del inicio de la Premier League es que solo se ha enfrentado al Manchester United de los grandes equipos de la competición. Y también perdió.
Klopp se queja mucho de las lesiones. Y de muchas otras cosas.Como en cualquier situación delicada, eso es únicamente parte de la verdad.Si bien es cierto que el Liverpool ha tenido infortunios con problemas físicos, eso no puede justificar todas las malas actuaciones en lo que va de temporada. Algunos de los jugadores ausentes han sido Kelleher, Oxlade-Chamberlain o Curtis Jones. Jugadores con roles residuales. De los indiscutibles, solo Henderson, Thiago (ya recuperado) y Robertson han estado fuera. Y el resto (Jota, Konate, Matip o Keita) son jugadores de rotación. Pero no indiscutibles.
En Anfield se tiene que hablar también del mal arranque de temporada de Salah (cumpliendo la máxima de renovación de contrato y bajada de rendimiento), el inexistente compromiso defensivo de Alexander-Arnold (preocupante teniendo en cuenta su posición en el campo) o de la no optimización del apartado físico del equipo. Klopp. El técnico, que tanto se queja de la acumulación de partidos, fue incapaz de ganar ninguno de los tres primeros partidos de la Premier League (empates ante Fulham y Crystal Palace y derrota ante el Manchester United) teniendo una semana entera para prepararlos cada uno de ellos. Su discurso no se sostiene.
De aquí al arranque del Mundial, el Liverpool se juega el curso entero. En la Premier tiene un calendario de aúpa (Brighton, Arsenal, Manchester City, West Ham, Nottingham Forest, Leeds, Tottenham y Southampton), y la derrota en Nápoles le dificulta el pase a los octavos de la Liga de Campeones. La Copa del Mundo se disputa en Qatar, pero si no mejoran los resultados, el panorama desértico se podrá percibir en el noroeste inglés.
En un curso tan peculiar, los Reds están sucumbiendo en lo que mejor han hecho desde el verano de 2017, conseguir victorias.La fe en Klopp es indudable y en los jugadores también.Pero la sensación es de cierto escepticismo junto al eterno agradecimiento en Merseyside. El curso pasado con 63 partidos fue agotador física y mentalmente para equipo y afición, que siguen unidos en cabeza y corazón. E independientemente de lo que lo que pase en este nuevo itinerario, el Liverpool nunca caminará solo. Eso siempre será así.
Juan Yagüe


