La lesión de Darío Benedetto fue un punto de inflexión para Boca. Tanto así que, a pesar de que ya entró en la última etapa de su recuperación, el equipo aún no logró reemplazarlo debidamente y ello se refleja en lo numérico. El último partido del Pipa fue ante Racing, por la 9° fecha, el 19 de noviembre. Hasta ese momento, llevaba 21 goles en nueve duelos, lo que le daba un promedio de poquito más de dos tantos por jornada. A partir de allí, lleva, hasta ahora, 17 en 12, lo que le da poco menos de uno y medio por cotejo.

La solución para el Mellizo llegó incluso antes de que se produzca la ausencia del goleador, con la incorporación de Ramón Ábila ante una posible venta de la figura del plantel. En diciembre llegó desde el préstamo en Huracán, pero el DT no confió demasiado en él. Se la jugó por Walter Bou en un principio y, luego, decidió devolver a Carlos Tevez a la posición en la que a principios de 2016 el propio futbolista le había pedido expresamente no jugar.
Desde que empezó el 2018 que al conjunto de los Barros Schelotto le costó reecontrarse con su nivel. Sacando el oásis que fue la goleada ante San Martín de San Juan, en líneas generales tuvo un rendimiento regular que se sostuvo gracias a algunas individualidades y a lo que había cosechado durante el último semestre del 2017. Sin embargo, hubo algunas excepciones: contra Colón, Temperley, Talleres y Junior, el Xeneize mostró algo más cercano a lo que pretende su entrenador. Y curiosamente -o no-, fueron los encuentros en los que tuvo un centrodelantero.




"Jugar con un nueve se hace más fácil", reconoció Cristian Pavón, quien en los últimos dos partidos levantó notoriamente el nivel y fue determinante. El primer tiempo ante los colombianos, de hecho, es lo que quiere repetir el cuerpo técnico: en esos primeros 45 minutos, Boca manejó la pelota, tuvo un altísimo nivel de precisión en sus pases (casi del 90%), logró rematar 14 veces al arco (su máxima marca en el 2018) y generó, según Opta, cinco chances claras para convertir.
La lesión del Apache le volvió a abrir el lugar a los otros delanteros, pero la incógnita será saber qué hara Guillermo cuando vuelva a tener a todos al cien por ciento. ¿Volverá a cambiar o escuchará las señales que le llegan de todos lados?
