Desde que Hazard llegó al Real Madrid en 2019 su vida se convirtió en un 2020. Nada le ha salido desde entonces como esperaba, si acaso todo lo contrario. Tantas piedras se ha encontrado el belga en este año y medio que hoy se percibe más extraño en él una buena noche que una intrascendente. Por eso en cualquier chispazo suyo se quiere ver un fuego que vuelve a prender, y lo mostrado en la victoria en Vitoria puede ser la gasolina que le sirva para por fin arrancar.
Empezó tímido Hazard, aún algo desubicado en el ecosistema blanco. Su estilo necesita absorber la posesión, canalizar cada ataque, y eso exige mucho físico, fortaleza mental y kilómetros junto a los compañeros, porque es igual de importante conocerlos que le conozcan. Ese lento y tedioso proceso de adaptación en el que anda enredado suele nacer en la izquierda y visitar a menudo la mediapunta, donde el belga se convierte en más imprevisible y diferencial. En el 28', en uno de esos movimientos, apareció en el área, donde habilitado por Lucas no supo definir. La conexión Curtis-La Louvière tuvo réplica y trajo en el 41' el 0-2, con el '17' iniciando, el '7' rozando de tacón en la media luna y Benzema mandándola a la escuadra.
Hazard, 63 minutos para la esperanza
Los de Zidane, ahora más los de Bettoni, se calentaban con goles, la fuente de moral en la que últimamente les cuesta bañarse. Subidos a esa ola positiva, reminiscencias de un Madrid de otro tiempo, Hazard consiguió el 0-3: una presión de Kroos, una asistencia de zurda a la alemana y un final feliz para Eden. El combo asistencia+gol no le era nuevo, pero sí muy lejano: no lo lograba desde hacía 476 días, contra el Granada en el Bernabéu.
Con 2 faltas recibidas, 1 intercepción, 3 recuperaciones, un 80% de duelos ganados y un 88,9% de precisión en sus 36 pases, el 92% de ellos en campo contrario, fue más efectivo que efectista; hasta que no le guíe su vocación encaradora no lucirá el Hazard de antes. "Le veo mucho mejor", le concedió Benzema tras el partido; "Hemos visto un poco de su mejor versión", apuntó Bettoni, que en el 63', sustituyéndole por Vinicius, había pausado de momento lo que parece su despertar. Entre unas cosas y otras se ha retrasado en exceso, pero si le da continuidad no será tarde. Nunca lo es para los que juegan como él.
