Los jugadores del Real Madrid abandonaron el estadio Riyadh Metropolitano, tras el derbi de la capital ante el Atlético de Madrid, en medio de un profundo enfado por las decisiones arbitrales que consideraron que influyeron de forma directa en el desarrollo del partido, especialmente después de no mostrar la tarjeta roja a Cuti Romero y a Kang-in Lee tras dos entradas duras sobre Jude Bellingham y Federico Valverde.
El diario español "As" señaló que el enfado dentro del vestuario del Real Madrid alcanzó su punto álgido tras el pitido final, después de que los jugadores consideraran que el arbitraje protagonizó una serie de decisiones polémicas a lo largo del partido, la más destacada de ellas la no intervención del árbitro del videoarbitraje para llamar al colegiado del campo a revisar la entrada de Kang-in sobre el pie de Valverde, pese a la dureza de la falta.
Según el diario, esta no fue la única situación que provocó el malestar de los jugadores del Real Madrid, ya que también protestaron por las duras entradas de Baena sobre Arda Güler, que consideraron merecedoras de dos tarjetas amarillas.
Pero las dos jugadas que más enfado causaron dentro del equipo fueron la entrada de Cuti Romero sobre Bellingham y, después, el pisotón de Kang-in sobre el pie de Valverde, dos incidentes que los jugadores consideraron merecedores de expulsión.
Los jugadores del Real Madrid recordaron en este contexto la expulsión de Valverde durante el derbi del pasado marzo, cuando el árbitro Munuera Montero le mostró la tarjeta roja tras una entrada sobre Baena, al considerar que la falta que sufrió Valverde ante el Atlético fue más evidente, lo que aumentó su sensación de malestar.
Las consecuencias del enfado no se detuvieron en el vestuario, después de que el Real Madrid decidiera prohibir a sus jugadores y a los miembros del equipo hacer declaraciones a los medios de comunicación tras el partido, por temor a que el estado de exaltación derivara en declaraciones que pudieran acarrear sanciones.
El ambiente del derbi ya había vivido tensión de forma temprana, después de que Antonio Rüdiger y Morten Hjulmand protagonizaran un fuerte rifirrafe en el túnel que conduce a los vestuarios durante el descanso.
Los miembros de los cuerpos técnicos intervinieron para contener la situación, antes de que el incidente terminara con la expulsión del entrenador de porteros del Atlético de Madrid, Pablo Vercellone, y del asistente de José Mourinho, Pedro Machado, quien posteriormente se disculpó con Hjulmand, para que el rifirrafe terminara sin mayor escalada.
El enfado de los jugadores del Real Madrid se extiende a decisiones arbitrales vividas en otros partidos, ya que creen que algunas de ellas beneficiaron al Atlético de Madrid y al Barcelona, citando la anulación de un gol al Osasuna ante el Atlético y el penalti señalado a favor del equipo en Anoeta, además del penalti que consiguió el Barcelona tras una falta sobre Lamine Yamal ante el Levante.





