El Barcelona no levanta cabeza. No hay manera, el equipo no reacciona ni cuando su rival le permite tener tres o cuatro clarísimas ocasiones de gol, incluso en los pies de un '9' como el Kun Agüero. Ni de penalti, fue capaz. Porque Memphis Depay falló desde los once metros ante un Dimitrievski que le estuvo comiendo la oreja hasta que le desconcentró a pocos segundos de lanzar un penalti que hubiera supuesto el empate a falta de veinte minutos para el final.
El equipo azulgrana sigue sin dar señales de vida, sin lugar a la esperanza tras otro fiasco en Vallecas (1-0). "Podemos seguir jugando tres horas y no marcaremos un gol", dijo Gerard Piqué el 3 de octubre pasado tras la derrota en el Wanda Metropolitano. Exactamente lo mismo sucedió ante el Rayo Vallecano. Ni generando oportunidades el Barça dio la sensación de poder anotarle un gol al equipo madrileño. Las impresiones que dejó el conjunto catalán en el pequeño Vallecas fueron malísimas. Pero ya no sorprende.
Los culés son demasiado frágiles. Tras un inicio en el que el equipo pareció estar dormido, los blaugrana se rehicieron, dominaron por momentos el juego y gozaron de ocasiones, pero en una jugada aislada en la que Busquets se durmió, Falcao le ganó la partida a Piqué y el Barça se hundió. Y de ahí ya no salió. El Barcelona se descompuso, se desorganizó tácticamente y se entregó a un Nico González que sí pareció entender de qué estaba yendo el partido. El jovencísimo centrocampista brilló en un encuentro en el que algunos de sus compañeros no estuvieron ni a un nivel aceptable.
Tampoco lo estuvo Ronald Koeman, incapaz de motivar al equipo en la salida al césped y errático, como de costumbre, en las sustituciones cuando el resultado no es el esperado y los partidos se atrancan. De nuevo, volvió a terminar el encuentro con Gerard Piqué y Luuk de Jong en el área rival acompañando al Kun y con Nico, el mejor, viendo desde el banquillo los últimos minutos para llenar el área de gente alta. Los problemas del Barça son muy graves y el panorama es negro.
Tras diez partidos disputados, el equipo azulgrana tiene los mismos puntos (15) que tenía en la misma jornada de la temporada 2002-03, la peor de la época moderna. Ese año terminó sexto y de milagro. "Perder tendrá consecuencias", dijo Joan Laporta en su primera comparecencia como presidente. Habrá que ver cuántas derrotas se necesitan para empezar a ver dichas consecuencias.




