EDITORIAL
Sigue perezoso el Barcelona. Por lo menos, esa es la actitud que mostraron los hombres de Quique Setién en Mestalla, donde el cántabro dibujó un once con cambios en todas sus líneas con la clarísima intención de tener el control y plantearle peligro, mucho peligro, a un Valencia que dejó a Rodrigo Moreno, recién recuperado de una lesión mientras las negociaciones para verle en el Camp Nou siguen adelante, en el banquillo. Sin embargo, al cuadro azulgrana no le salió absolutamente nada bien, sumido en un juego irregular que ni sirvió para atar en corto al rival ni mucho menos para generar miedo alguno ante Jaume Domènech.
Como ya sucediera en Ibiza el Barcelona se quedó sin tirar al muñeco durante la primera mitad, exceptuando un frágil lanzamiento de falta de Leo Messi frente al vendaval valencianista, capaz de sobresaltar a toda la defensa azulgrana en prácticamente cada acción de ataque. Más allá de un Messi sin inspiración los barcelonistas vivieron del acierto de Marc-André Ter Stegen, que le paró un penalti a Maxi Gómez tras el error de Gerard Piqué. El alemán volvería a ser decisivo al desviar otro remate de Maxi al poste para luego dejar en nada los intentos de Kevin Gameiro para llegar al descanso con una injusta igualdad en el marcador, vista la superioridad del cuadro local.
El equipo quiso reactivarse tras el descanso pero ya era tarde. Ansu Fati logró que Jaume tuviera que sudar un poco desviando su remate pero apenas un minuto después, en el segundo tras retomar el juego, Maxi realizó un remate mal dirigido que rebotó en Jordi Alba y se convirtió en el 1 a 0. Si el Barcelona no se vino entonces abajo fue por el ingreso de Arturo Vidal sustituyendo a un insípido Arthur Melo. El equipo recuperó entonces la intensidad y las ocasiones que no se habían producido en el primer tiempo se sucedieron pero entonces siempre apareció Jaume. Lo peor, sin embargo, estaba por llegar.
Porque el Barcelona no había estado bien durante el primer tiempo pero al menos, suerte mediante, había evitado encajar. Y cuando mejor se estaba mostrando en el terreno de juego volvió a aparecer Maxi Gómez para volver a batir a Ter Stegen y apuntar el 2 a 0 definitivo en el electrónico y permitiendo a su equipo celebrar la primera victoria frente al Barcelona en Mestalla desde marzo de 2008 y encendiendo las alarmas en el cuadro catalán, que una semana después del cambio en el banquillo sigue adoleciendo de los mismos problemas que con Ernesto Valverde y mañana puede hasta perder el liderato a poco que el Real Madrid gane en Valladolid.
