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Memphis Depay Barcelona

El Barça se ahoga en la tormenta

El Barcelona se complicó la clasificación para los octavos de final de la Champions League con el empate en el Camp Nou ante el Benfica. El equipo azulgrana hizo un partido de nota, pero sigue negado ante el gol y sin ideas ante la portería contraria. Con el empate a cero, el Barça sigue dependiendo de si mismo para clasificarse para los octavos, pero tendrá que ganar en el Allianz Arena ante el Bayern el próximo 8 de diciembre. Otra opción sería empatar, pero se debería producir una carambola: que el Benfica no gane tampoco al Dinamo de Kiev en el estadio Da Luz de Lisboa, con los ucranianos sin jugarse absolutamente nada.

Y eso que el Barça lo tuvo todo en sus manos desde el primer minuto de partido. Se creyó sin dudarlo el modelo de Xavi y lo implantó en todo su esplendor durante unos primeros 45 minutos en los que dominó y sometió a un Benfica que solo podía rezar y entregarse a la falta de gol de un Barcelona que sigue teniendo graves problemas dentro del área rival. Pero la presión adelantada fue excelente, con Sergio Busquets como primer hombre junto a los delanteros, y con un Nico González que fue el jefe del ataque blaugrana. El gallego levantó la mano y se ofreció como conductor de un equipo que sigue alucinando con su talento a la edad de 19 años.

De hecho, Nico fue el futbolista que más balones movió en el último tercio de campo, sobre todo en esa primera mitad dominada por el Barça. Hasta 19 pelotas entregó el joven canterano en el tramo final de campo durante el primer tiempo, más que cualquier jugador culé en todo el partido. En la segunda, con más descontrol y más espacios abiertos, llegó a las 16. El equipo movió bien el balón por el centro y por los costados, con Demir teniendo momentos messiánicos -otros demasiado apáticos- y con un Jordi Alba volviendo a jugar de extremo como lo hacía en su etapa juvenil. No fue suficiente para un Barça que se ahogó debajo de una tormenta que inundó de chubasqueros el Camp Nou.

Pero como ocurrió ante el Espanyol, el equipo se descompuso en los últimos minutos pese a la aparición fulgurante de Dembélé, dejando más espacio entre líneas y facilitando la posición defensiva del Benfica, que no se volcó al ataque confiando en que el Bayern de Múnich le haga un favor en la última jornada, aunque Seferovic tuvo la más clara del partido y perdonó ante un Ter Stegen vendido. Y lo pudo pagar perdiendo su equilibrio en un golazo de Araujo que el asistente anuló correctamente por fuera de juego. Los cuatro minutos de añadido motivaron al Barça, pero el gol no terminó llegando. Habrá que ponerse el mono de trabajo para ganar en Alemania.

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