El Atlético tiene muchos problemas que no se pueden esconder. El grupo, a pesar de su triunfo a la brava ante el Getafe, sigue padeciendo graves problemas atrás. Desatenciones, miedo a fallar, malas marcas, errores de bulto y la sensación constante de que cada centro lateral que sobrevuela el área colchonera es medio gol. Simeone sabe que tiene un problema "central". Y es un problema que si el Atleti no soluciona, acabará por lastrar toda la temporada, porque no siempre podrá repetir triunfos agónicos. Si no cierra su portería a cal y canto y consigue estabilizar su defensa, alcanzar los objetivos será imposible. Vayamos con los nombres propios del sistema de seguridad colchonero. Con ese problema "central".
Felipe Monteiro acabó desquiciado, perdió la cabeza, pegó una patada lamentable y dejó al Atleti con diez. Cuando llegó fue uno de los mejores centrales del campeonato, pero ahora está siendo víctima de sus inseguridades: fallos de marca, ataques de pánico cuando tiene que sacar la pelota jugada, patadas a destiempo, facilidades al contrario, errores de bulto y expulsiones injustificables. Lejos de su mejor versión y anémico de confianza, Felipe, que antes era un seguro de vida, ahora es un problema para su equipo. El club negocia una posible renovación y el personal, cuando ve los partidos, no comprende el motivo. Y no se trata de demonizar a Felipe, ni de pedir un consejo de guerra, ni de exigir la cadena perpetua, ni de pedir que no juegue ni un minuto más. De lo que se trata es de buscar explicaciones a por qué un jugador que no está bien, porque está horrible, sigue jugando. Aquí la pregunta es triple: ¿por qué el club no fichó un central sabiendo los problemas defensivos que tenía el grupo? ¿no hay centrales en la cantera? ¿por qué está jugando Felipe cuando no está para jugar? La respuesta es sencilla. Basta mirar al resto.
Lo que está pasando con José María Giménez empieza a ser un “Expediente X”. Ahora mismo se está recuperando tras haberse contagiado de Covid-19, pero por desgracia para él, este curso se está pasando más tiempo fuera del campo que en los terrenos de juego. Que Giménez, en forma, es uno de los mejores centrales de LaLiga, nadie lo pone en duda. Que ahora mismo está muy lejos de su nivel, tampoco tiene debate. El uruguayo, uno de los más veteranos de la plantilla, está padeciendo este año más de la cuenta. Su historial de lesiones es preocupante: desde que viste la rojiblanca, ha sufrido hasta 26 lesiones (18 musculares) y se ha perdido casi 80 partidos oficiales por diferentes lesiones, acumulando hasta un total de hasta 465 días de baja. Además, se ha perdido hasta 8 partidos de Liga por acumulación de tarjetas amarillas y expulsiones.
Hay más. Stefan Savic, pieza clave del título del curso pasado, atraviesa ahora momentos de dificultad. Ni tiene la contundencia de antes, ni gana los duelos de antes, ni está tan seguro con la pelota como en la pasada Liga, donde fue el líder defensivo de Simeone. A todo eso hay que sumarle un historia de lesiones y sanciones que está condicionando al equipo. Desde que fichó por el Atleti, Savic se ha perdido 61 partidos por lesión, llegando a sufrir hasta 15 lesiones, de las cuales 10 han sido musculares. En total, ha causado baja más de 380 días. Por diferentes sanciones, entre acumulación de cartulinas amarillas y rojas, se ha perdido 13 partidos oficiales con el equipo. En Champions, acumula hasta 6 partidos de sanción (4 esta última temporada).
Otro nombre propio es Mario Hermoso. El ex del Espanyol, que el curso pasado completó una gran temporada, está lejos de sus mejores prestaciones ahora mismo. Ha alternado actuaciones “salvadoras” - goles ante Valencia y Getafe-, con partidos muy pobres - Adama le reventó en el Camp Nou-, y no acaba de encontrar la regularidad necesaria. Eso sí, lo que nadie puede discutir es que, ahora mismo, es el central que más se está acercando a su auténtico nivel, porque ni Felipe, ni Savic, ni Giménez están dándole al equipo la seguridad que necesita. Oblak, el gran damnificado de las dudas defensivas del equipo, sigue viendo cómo el número de goles encajados no para de crecer: ya son 33 tantos en 23 partidos, números impropios para un equipo de Simeone y para el esloveno, que ha dominado con puño de hierro el Trofeo Zamora durante un lustro. El Atleti tiene trabajo por delante. Los problemas crecen y no sólo es la defensa lo que no funciona, pero sin duda, si no pone orden atrás, acabará fagocitado por sus errores. Y Simeone, sin duda, tiene un serio problema ‘central’.
Rubén Uría



