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Unai SimónGetty

El Athletic, un club con dos porterías muy distintas

La vida también es lo que pasa mientras se repiten en bucle las conversaciones sobre la ausencia de pericia goleadora de Iñaki Williams. Que si no puede ser que se embolse 7 limpios cada año y su efectividad recuerde a la de Lorenzo Juarros; que si él no tiene la culpa de que el míster lo ponga de 9; que con semejante producción Europa es una quimera; que si está mejorando poco a poco cada temporada; que a los 27 años no puede pensarse ya en que progrese...

El debate lleva más tiempo en la calle que la puñetera pandemia y, sin embargo, quienes gustan del mismo, lo retoman con la misma intensidad cuando se sueltan a darle rienda suelta a la discusión. Pero no solo de Iñaki vive el ataque del Athletic. Porque qué decir de los Sancet, Raúl, Villalibre, Morcillo, Berenguer o los Nicos. Es evidente que todos son casos distintos y que no se deberían poder comparar como si de se tratara de hermanos de una camada. Sin embargo, lo que sí se puede afirmar –sin temor a equívoco– es que hoy en día ninguno castiga la portería rival.

El frente de ataque del primer equipo rojiblanco es fecundo en aparecer pero menesteroso en su relación con el mayor activo del fútbol: el gol. Dentro de la tragedia que esto supone, se maneja apañadamente en el balón parado y a él se agarra como un lactante hambriento al pezón de su madre. El problema se agrava cuando uno va descendiendo en la escalera de Lezama y no encuentra ni un solo goleador actual, o con trazas de convertirse en uno de verdad, ni en el Bilbao Athletic ni el Basconia. Tremendo.

En el otro lado del campo, en cambio, Lezama puede presumir de estar disfrutando de un tiempo de porteros del más alto nivel. Unai Simón es el portero titular de la selección española. Julen Agirrezabala goza del mismo estatus en la sub21. Y en la sub19, sub18 y sub15, los rojiblancos Álex Padilla, Aimar Peñalver e Iker Pagazartundua, respectivamente, guardan la meta de los combinados nacionales para los que son llamados por sus responsables.

Llegará un momento, no muy lejano en el tiempo, en el que desde Ibaigane tendrán que enfrentarse a la patata caliente de si el guardameta del primer equipo habrá de ser Simón o Agirrezabala, porque con el que no sea el escogido se tendrá que hacer caja, como es lógico. No tiene sentido que convivan dos presuntos números 1 en pos de una sola portería.

Y el taco que se recaude por la salida del porterazo que acabe marchando al Barcelona, al Everton o al Napoli, habrá que ponerlo en la otra portería tan pronto como se pueda. Aunque en el fútbol sea importante mantener la portería a cero, sin goles a favor no se ganan partidos ni mucho menos títulos o clasificaciones europeas. Sin embargo, con una producción ofensiva generosa se puede terminar una temporada en lo más alto aunque un equipo flojee algo más de la cuenta atrás.

Cuando el Athletic reestructure su dirección deportiva con profesionales de probada experiencia y éxitos previos, uno de los primeros cometidos que tendrá que llevar a cabo es el de identificar quién es el futbolista que debería recoger el relevo productivo de los Urzaiz, Llorente y Aduriz, por citar los artilleros más recientes. El resto es tan sencillo como hacerle una oferta que no pueda rechazar, porque es muy posible que solo se cuente con una bala.

Lartaun de Azumendi

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