El recuerdo sigue intacto. Ya no se hace énfasis en cada momento, pero tampoco se deja de lado. El 7-0 que obtuvo México frente a Chile en la Copa América Centenario es el punto máximo de un fracaso. No se tiene permitido ni siquiera contemplado, el repetirlo.
Aunque el tema no se ha tocado durante los cuatro días que tiene México en Kazán, Rusia, de cara a la Copa Confederaciones, hay personas que no lo olvidan. Juan Carlos Osorio, en otras ocasiones, declaró que "se debe superar, pero no olvidar". Y todo indica que su equipo va en ese camino.
Las caras largas de aquel domingo 19 de junio del 2016 son cosa del pasado. Ahora, son las risas las que imperan las prácticas; el buen ambiente nunca falta. Los jugadores están cada vez más integrados como equipo. Nadie tiene queja alguna de algún otro y, por si fuera poco, los comentarios positivos de los jugadores sobre su técnico y sus compañeros cada vez son mayores.
Lo único que sigue bajo el mismo es la seriedad de Juan Carlos Osorio. Su personalidad no lo traiciona. Se mantiene firme con la idea de adecuar a sus jugadores al sistema que considera que será más efectivo para medirse a cada rival. Sigue siendo juzgado por las "rotaciones", pero esto, a su vez, sigue sin generarle algún conflicto.
Futbolísticamente, el Tri luce con más seguridad y, sobre todo, mayor confianza. Aún falta que el equipo se complemente de mejor manera, pero los toques de balón y los ánimos de pegarle desde larga distancia o fuera del área son cada vez más grandes.
La contundencia sigue siendo deficiente, pero lo que le importa a Osorio es la forma en la que se construye todo, porque sí, sigue siendo un enamorado del buen futbol.
