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Boca Juniors

A dos meses de Ameal presidente: Boca, un cúmulo de confusiones

2:04 CET 21/2/20
Juan Roman Riquelme Ricardo Bochini Boca Independiente Superliga 26012019
Mientras en lo institucional se diferencia de la CD anterior y prosperea, en lo futbolístico no parece haber políticas claras.

74 días son los que pasaron desde aquel histórico 8 de diciembre, en el que la fórmula Jorge Amor Ameal - Mario Pergolini, con Juan Román Riquelme como bandera y futura vicepresidencia, se impuso en las elecciones en Boca y cortó con casi 25 años de macrismo. Un puñado menos desde la asunción, con un clima un tanto enrarecido y varias denuncias por el club que decía dejar Daniel Angelici y el que supuestamente encontró la nueva conducción, sobre todo en el aspecto económico. Dos meses que parecieron mucho más. Dos meses donde la confianza de la enorme cantidad de socios que los eligieron, aunque todavía intacta, ya recibió numerosos golpes.

La cara principal de la nueva dirigencia, la que le hizo ganar los comicios como tres Copa Libertadores en su trayectoria con la 10 en la espalda, brilla por su ausencia, al menos para el afuera. Se mostró con Bochini y con el cantante de La Beriso en el primer partido como local en un palco de La Bombonera y, luego, con Márcico y Rojas, dos viejas glorias del club. Pero su única aparición pública a nivel institucional fue en el sorteo de la fase de grupos de la Copa Libertadores, la única vez que, además, tomó contacto con la prensa. No apareció en ninguna de las presentaciones de los refuerzos y tampoco se presentó cuando le dieron los cargos a la Comisión Directiva,el 19 de diciembre. "No está mucho con nosotros", dijo Carlos Tevez, aunque enseguida aclaró que "está trabajando muy bien". Sus tareas, por ahora, son un misterio y su voz se escucha a través de sus delegados: Marcelo Delgado, Jorge Bermúdez y Alfredo Cascini, quienes, por ahora, se destacaron más por alimentar el circo con su clásica verborragia y el permanente chapeo con haber formado parte del equipo de Bianchi que por ofrecer soluciones evidentes.

La secretaría técnica, la misma que ocupaba Nicolás Burdisso antes de ser el primer despedido de la nueva gestión, es, justamente, en donde hay mayor confusión. Si se sabía que Miguel Russo era el técnico elegido, ¿por qué se esperó hasta el último día hábil del 2019 para presentarlo? ¿Qué detalles no trascendieron para demorar tanto el anuncio formal de algo que todos sabían? Los roles se desconocen y aunque parezca ya lejano en el tiempo, la primera decisión fuerte del 10 fue una 'purga' en el staff de las juveniles. Desde el coordinador Oscar Regenhardt hasta históricos como Luis Lúquez, Sergio Saturno, Victor Marchesini y al nombre más pesado: el de Rolando Schiavi, técnico de la reserva, separado para el ingreso de uno de sus (tantos) amigos, Sebastián Battaglia. El Flaco, cuya trayectoria en el club fue intachable, mostró su disconformidad y exhibió sus pergaminos en el cargo.

Para colmo, el mercado de pases no ayudó. ¿Fue austero por la falta de dinero? Parece la explicación oficial, a la espera de la tan mentada auditoría. Así y todo, se negoció por Paolo Guerrero, el hombre para el puesto que todos coincidían que había que reforzar. No llegó y no se apuntó a otro: por el contrario, viraron hacia Pol Fernández, un volante cuyo puesto parecía estar más o menos cubierto, y Carlos Zambrano, un zaguero, ¿para reemplazar a alguno de los titulares? "Necesitamos defensores de verdad", dijo Bermúdez. ¿Era para tanto? ¿Acaso Izquierdoz y López no fueron de lo más destacado del ciclo Alfaro? ¿Acaso Junior Alonso o el sorprendente Ávila -Russo dixit- no estaban para ser los suplentes? El peruano todavía no fue ni al banco. ¿Y la delantera? Si hace unos meses no alcanzó con Wanchope y Soldano como centrodelanteros tras la salida de Benedetto, ¿podrá ser suficiente desde ahora hasta el mercado de junio?

Tampoco fue clara la salida intempestiva de Daniele De Rossi, apenas comenzada la pretemporada. Y mucho menos esa frase que aún resuena: "Mi verdadero retiro fue en Roma". ¿Y los seis meses con la azul y oro? ¿Qué pasó en el medio entre ser una de las caras de la campaña publicitaria de Adidas a anunciar su retiro de un día para otro? Y si el adiós del italiano no terminó de entenderse, mucho menos la negociación para el retorno de Edwin Cardona, sobre la cual el propio jugador explicó que había un acuerdo preliminar pero "no nos pusimos de acuerdo con Riquelme" y hasta su pareja emitió su opinión en dirección al de Don Torcuato. Y en este caso, como en los otros, brilla por su ausencia la certeza de lo ocurrido.

Pero el gran foco de conflicto se generó con el que iba a ser el principal "refuerzo": Alexis Mac Allister. El enganche fue la figura de Argentina en el Preolímpico y Miguel Russo lo esperaba ansioso, pero en Brighton quedaron maravillados con su tarea y, ya con la visa de trabajo, decidieron repescarlo con un resarcimiento para el Xeneize. Hasta ahí, poco para discutir. Sin embargo, el Colo se fue disparando dardos contra Román: que quería quedarse estos seis meses y que "pasaron cosas", en relación a las críticas hacia el rol de su padre en la negociación, a la forma que se fijó el monto para romper el contrato y a que nadie se comunicó con él para mostrar interés en su continuidad. La respuesta llegó de parte del Chelo Delgado, que lo tildó de "mentiroso" al asegurar que presionó para su salida anticipada. Una situación innecesaria que pudo quedar en el ámbito privado pero, como todo en Boca, trascendió barreras y llenó horas de televisión, de radio y páginas.

Desde lo institucional, en cambio, la política parece ser más clara: si durante el angelicismo la postura fue manejar el club a espaldas del socio, esta comisión tomó la decisión contraria. Desde el primer momento se alentó a la gente a ocupar los espacios, se remodeló La Bombonera para dar más comodidades y hasta sumar lugares, se bajaron los valores de algunas actividades, se le dieron facilidades a los chicos del barrio y se le comenzó a dar voz a aquellos que durante los últimos ocho años pasaron más bien desapercibidos. Cuestiones concretas a problemáticas que afectaron directamente a los que se fueron en diciembre.

Pero tampoco estuvo exento de problemas en este aspecto: una supuesta pelea interna de la barrabrava en la pileta del club generó la intervención de la justicia (con un fiscal muy cercano a Angelici) que pidió analizar las filmaciones y puso en riesgo la localía en el choque ante Atlético Tucumán. Lógicamente, Ameal salió con los tapones de punta y sembró la duda de la injerencia del Tano en lo que consideró un "apriete" por la vía judicial. 

Para el final queda lo estrictamente futbolístico, donde hay pocos peros pero escaso optimismo. Después del empate ante Independiente en el primer partido oficial del 2020, encadenó tres victorias al hilo (dos como visitante) para mantenerse a tres puntos de River, aunque parezca invencible e inalcanzable en las tres jornadas que quedan. Si no consigue el título no será un fracaso, pero la exigencia será mayor en la segunda parte del semestre: la Copa Superliga y, por sobre todas las cosas, la fase de grupos de la Copa Libertadores, el anhelado objetivo del que tanto habló Román "desde afuera". La temperatura se empezará a medir ahí, en el inicio del camino hacia la séptima. Y mucho de lo que ahí ocurra será lo que marque la tendencia de cara a los otros tres años y medio que le quedarán a una gestión que, de mínimo, puede calificarse de intensa.