España dominó la primera parte de la final del Mundial 2026 ante Argentina. El equipo de Lionel Messi no creó peligro.
Con su habitual control de balón, España cerró espacios y obligó a Argentina a retroceder.
Rodri fue clave: controló el ritmo, se coló entre los centrales para iniciar el juego y abrió ángulos de pase que facilitaron la salida de balón y rompieron la presión argentina.
Además, la presión alta y la defensa adelantada de «La Roja» impidieron a Messi y sus compañeros recibir el balón en zonas peligrosas. Las estadísticas confirmaron el dominio español: 64 % de posesión frente al 36 % de Argentina.
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Además, España creó peligro: tres disparos a puerta por ninguno de Argentina, reflejo del dominio de los de Luis de la Fuente en la primera parte.
Messi y los suyos no hallaron espacios y optaron por balones largos, pero Unai Simón actuó como un líbero y cortó varios pases.
Pese a la superioridad española, el marcador sigue abierto, ya que Argentina ha demostrado en esta Copa su capacidad para remontar con muy poco, apoyándose en la experiencia de Messi y los suyos en los momentos clave.

