Una importante dosis del compromiso disputado este sábado en el Estadio Azteca se definió desde los banquillos, con las propuestas contrastantes de los dos estrategas. Este sábado América y Pumas se midieron en uno de los Clásicos Capitalinos más emotivos que se recuerdan en últimos tiempos, disfrutando emociones hasta el minuto 92 de partido.
El Apertura 2018 es uno de los torneos en los que Miguel Herrera ha dejado más dudas como timonel del América, mostrando pocas variantes en el planteamiento táctico y resistiéndose a mandar a la banca a elementos de jerarquía que no atraviesan su mejor momento. Pese a todos estos factores, las Águilas cuentan con un ADN ganador que nunca les permite rendirse, peleando hasta el último minuto y sacando un empate que sabe a triunfo, teniendo a solo nueve elementos en la cancha.
Por su parte, mucho se habló en la semana que David Patiño se jugaba el puesto, por lo que en lugar de aprovechar la desventaja numérica de los de Coapa, optó por asegurar el resultado. La apuesta le salió mal, dejando escapar un partido ganado e hilvanando su cuarto compromiso sin triunfo.
En los Clásicos debe cuidarse hasta el más mínimo detalle, destacando que en esta ocasión la estrategia fue un punto clave para el resultado final. Las Águilas quedarán con un buen sabor de boca para enderezar el rumbo, mientras los del Pedregal generan más dudas que nunca en el proyecto de Rodrigo Ares de Parga.

