Cuando te toca construir y la base es una pesadilla

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MIGUEL SCHINCARIOL/Getty
El plantel rojo mantiene la herida abierta de restarse de Rusia 2018 por un fracaso impensado. Varios referentes apuntan a su último Mundial.

OPINIÓN


Para cualquier chileno que vio el partido decisivo ante Brasil va a ser difícil, muy difícil, dejar en el olvido esa ilusión de ir a Rusia. Los jugadores se lo tomaron más o menos igual: al luto se le respeta y Charles Aránguiz confidenció hace unos días que nadie quiere hablar de la eliminación y que no mantuvo contacto con sus compañeros tras ese fatídico 10 de octubre. Nadie se la creía. El Bicampeón se quedó con las copas y no pudo ir a la más grande de todas.

En medio de la confirmación de Reinaldo Rueda como el reemplazo de Pizzi, la ANFP adelantó que se trabajará en el tan ansiado recambio, pero en realidad la primera misión del colombiano será reactivar las ganas de un plantel que envejece y, encima, sigue herido. De todas maneras, Arturo Vidal se mantiene en un óptimo nivel en Alemania, Alexis Sánchez no deja de ser el hombre más codiciado del mercado del invierno europeo y nombres como Nicolás Castillo, Erick Pulgar y Paulo Díaz deslumbran a nivel internacional. La misma competencia chilena aporta un ingrediente extra: todos querrán mostrarse para estar presentes en los amistosos ante Suecia, Polonia y Dinamarca. La pena es grande pero el futuro es más importante. Y si bien los bastiones no piensan rendirse, el cuerpo técnico tendrá que motivar a partir de nuevos objetivos. Ahí, juega un rol clave la experiencia de los nuevos entrenadores.

Atrás quedaron los argentinos y de aquí en adelante, sin importar el resultado de la próxima Copa América, en Quilín confirmaron que Rueda y su staff permanecerán al menos hasta que terminen las Eliminatorias para el Mundial de Qatar. A esa altura, nombres como Vidal, Sánchez, Bravo y Medel, las piezas de la columna vertebral, estarán más cerca del retiro que de concretar algún paso millonario a un fútbol de primer nivel. Para la mayoría de la base, de hecho, será la última oportunidad de jugar el torneo más importante. No es todo: además de que el mensaje del cuerpo técnico debe hacer énfasis en que esa chance final de enfrentarse al olimpo del fútbol no debe desaprovecharse, será necesario inyectarle las armas suficientes para mantener a La Roja como un equipo respetado y competitivo en la élite (no solo con jóvenes, sino que hay muchos que compiten a gran nivel y tampoco debería borrárseles). Despertar de la pesadilla de Brasil, y de todo el final de la era Pizzi, será la base para construir

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