Gareth Bale no participó en la segunda parte del derbi entre el Real Madrid con el Atlético de este sábado. El futbolista galés se quedó durante el descanso en los vestuarios por un problema con el abductor derecho, en su primera lesión de la temporada.
La relación tóxica entre Bale y las lesiones
Bale parecía haber dejado esta campaña atrás ese tópico de ‘jugador de cristal’, de futbolista muy propenso a las lesiones, llegando a la veintena de contratiempos físicos desde que aterrizara en Chamartín.
El atacante de Cardiff no pasaba por la enfermería madridista de forma continuada desde diciembre de 2017, cuando estuvo once días lejos de los terrenos de juego por una recaída en una molestia muscular, en el sóleo izquierdo, su gran talón de Aquiles.
Ahora el problema viene del abductor derecho. Una zona muscular poco o nada castigada como otras dentro del amplio historial de lesiones de Bale, quien es más propenso en lesionarse en el lado izquierdo que en el derecho.
