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Angel Correa Villarreal Atletico Madrid 21-22Getty Images

Correa, un ángel indestructible

Si no es indestructible, lo parece. La vida de Ángel Correa, dentro y fuera del campo, nunca ha sido un crucero de placer. De hecho, su éxito y estatus  sólo se entienden en base a una relación directamente proporcional: ante cada adversidad y obstáculo que le plantean la vida y el fútbol, más contundente es la respuesta de Angelito. Salió de un entorno complicado gracias a su regate; rediseñó la vida de su familia gracias a sus goles; superó un problema de corazón gracias a su tesón; olvidó sus cicatrices para hacerse un hueco en el Atleti; un día tenía las maletas hechas y al siguiente acabó quedándose para ser crucial para Simeone; espantó los fantasmas de la puntería y dejó un rosario de goles coronado con un “puntín” que abrochó una Liga; y ahora, cuando le han diseñado una delantera en la que todos sus competidores tienen más nombre que él, está siendo el mejor de todos. 

En un equipo donde cada día nace un nuevo debate absurdo, donde un día se habla de la planificación, al otro del estilo y al siguiente de "gafes", Correa no admite debate. Aunque Luis Suárez sea uno de los mejores delanteros de la historia este deporte porque tendrá 88 años y seguirá vacunando, aunque Joao Félix sea puro talento y la mayor inversión de la historia del club, aunque Antoine Griezmann sea leyenda del Atleti y fuese la gran apuesta del entrenador, y aunque Matheus Cunha, recomendado por Andrea Berta, marque en los ratitos que juega, Correa no necesita defensa, porque su mejor abogado defensor son sus números. Dato mata relato. Ha cruzado la línea de los 314 partidos con la camiseta del Atleti, siendo el cuarto extranjero con más partidos en la historia del club, lleva 11 tantos en Liga y asiste o anota cada 94 minutos,siendo el jugador que más goles ha hecho en las cinco grandes ligas europeas en 2022, siete, junto a un tal Robert Lewandowski. Y eso, sin ser titular en todos los partidos. 

Ángel no tiene tanta prensa de otros, pero sí tiene más barrio que todos. En plena madurez, futbolística y personal, a golpe de riñón, no para de escalar peldaños en la escala de la meritocracia. Encasillado en el rol de agitador, revulsivo y recurso, el argentino está aplastando ese relato con rendimiento, inteligencia y goles. Cuanta más competencia interna tiene, mejor es Correa. Cuanto más peso tienen sus compañeros de delantera, más se agiganta su figura. Y cuanto mayor es el fulgor de los cromos del álbum del club, mayor es el prestigio de Correa. Si la picardía fuera una asignatura, sería matrícula de honor. Si lo imprevisible fuera materia de estudio, Correa sería doctor ‘honoris causa’. Si la humildad tuviera premio, Ángel sería el empleado del año. Y si la prensa atendiese al arte de recibir y girar, Correa sería considerado el mejor delantero de esta Liga. Es el Ángel del Atleti. Un chaval que siempre suma, que altera el curso de los partidos, que jamás pone malas caras, que tiene más clase que un instituto y que tiene un carácter indestructible. Cuanto más difícil se lo pone la vida, mejor juega. Correa es un ángel indestructible.

Rubén Uría

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