Paulo Futre le lanzó el guante en la previa. Se cumplían 30 años de su debut y golazo con la rojiblanca en Mestalla y Futre quiso ponerle el listón alto. Y fuera consciente o no del desafío de su compatriota, João Félix, ya saben, “A maior promessa atualmente do futebol mundial”, puso en pie al Metropolitano. En un partido de mucha tensión y poco fútbol, más táctico que vistoso y más áspero que preciosista, el menino demostró que es puro talento con una jugada tan buena o mejor que aquella de Futre hace tres décadas. El “niño maravilla” de Simeone cogió la pelota desde su propio campo. Levantó la vista, vio que tenía espacio para dar rienda suelta a su talento y quiso devolverle a los aficionados el precio de la entrada.
Primero dio la bienvenida a Arambarri con un caño espectacular, después se zafó de Fajr que quería levantarle un metro del suelo, después cuerpeó con él de nuevo y se gustó con un arabesco sobre la marcha, arrancó en velocidad para medirse en la carrera con Bruno y cuando parecía que tenía el tanque de gasolina absolutamente vacío, se sacó de la manga un cambio de ritmo brutal para terminar siendo derribado en el área. Suficiente para enamorar al Metropolitano, para que el público corease su nombre y para que las tripas del estadio fuera un continuo murmullo de admiración hacia un niño llamado a marcar una época. Nadie duda con este chico. Todos saben que Joao Félix destila el perfume de los grandes futbolistas.
Acaba de llegar al Atleti y parece que lleva toda una vida en él. Los que decían que pagar 127 millones por este niño era un escándalo, empiezan a dudar. Y los atléticos, que tienen motivos para la satisfacción, creen que terminará saliendo barato. De hecho, alguno, más cachondo que la música de los caballitos, sostiene que el Atleti debería de pagarle algo más al Benfica, porque ficharle por ese dinero ha sido un auténtico chollo. De lo que no hay ninguna duda es del material que está hecho João Maravillao. Su precio, que podía pesarle una tonelada, apenas le supone un gramo de indiferencia. Su personalidad es la de un veterano con cara de niño. João Félix, puro talento.
