Tras el 2-0 de Argentina sobre Austria en el Mundial, se desató una fuerte polémica por el arbitraje de Amin Omar, sobre todo por el primer gol de Lionel Messi.
Tras fallar un penalti al inicio, Messi abrió el marcador en el 38’, su gol 17 en Mundiales, superando a Klose (16). Luego anotó el 18.
Sin embargo, en Austria consideran que el primer tanto no debió subir al marcador, pues en la jugada previa Xavier Schlager habría sido derribado por Alexis Mac Allister. El árbitro, no obstante, validó el gol.
«Me derribó por completo», se quejó Schlager ante la prensa austriaca. «Tenía las dos piernas en el aire y caí al césped. No suelo tirarme ni pedir faltas; para mí fue una falta clara y el gol no debería haber subido al marcador».
El seleccionador Ralf Rangnick coincide: «El VAR debió actuar como con el penalti de Argentina; si hubiera revisado las imágenes, habría visto la falta clara sobre Schlager».
Konrad Laimer, visiblemente enfadado durante el encuentro, cree que Argentina recibe trato de favor de la FIFA: «No sé cuántas faltas hicieron, pero parecía que podían cometer 700 sin sanción. No vieron la primera amarilla hasta pasados los setenta minutos».
«Por alguna razón, hoy en día ya no se sacan tarjetas amarillas», concluye Laimer. «Sé que no debo preocuparme, no tiene sentido. Pero sí complica todo. Nosotros tampoco jugamos perfecto. Si pierdes el balón, ellos son muy peligrosos al contraataque. Cuando Messi lo recibe, ya sabe qué hacer. Es muy bueno en eso».





