El presidente estadounidense Donald Trump negó rotundamente cualquier contacto o conversación con el presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), Gianni Infantino, sobre el polémico proyecto que pretende ofrecer participaciones del Mundial a inversores del sector privado.
La negativa de Trump se produjo en respuesta a una pregunta directa de un periodista durante su presencia en Camp David, donde le consultaron sobre si el presidente estadounidense había discutido con Infantino la posibilidad de vender parte de la propiedad del torneo más famoso del mundo. Su respuesta fue breve y contundente, con un «no», sin ofrecer ningún detalle adicional ni aclaración.
La FIFA lanza un proyecto de 20.000 millones de dólares
La Federación Internacional de Fútbol había anunciado el pasado martes un ambicioso plan para crear una empresa filial valorada en unos 20.000 millones de dólares estadounidenses, que se encargaría de gestionar y organizar el Mundial junto con los demás torneos que supervisa la federación.
Conforme a este plan, la FIFA pretende poner a la venta participaciones de propiedad de hasta el 20% de la nueva empresa ante inversores externos, en un movimiento sin precedentes que busca inyectar enormes inversiones en el mundo del fútbol.
Una estrecha relación entre Trump e Infantino
Al presidente estadounidense le une con el presidente de la FIFA una relación sólida, que se reforzó considerablemente tras la organización por parte de Estados Unidos del Mundial durante el presente verano y, antes de ello, la organización del Mundial de Clubes el verano pasado, lo que llevó a muchos a preguntarse por la naturaleza del papel estadounidense en el nuevo proyecto.
El yerno de Trump lidera el grupo de inversores
En un giro llamativo, la Federación Internacional de Fútbol reveló que una empresa de inversión fundada por Joshua Kushner, el hermano menor de Jared Kushner, yerno del presidente Trump, es probable que encabece el grupo de posibles inversores que participarán en el enorme acuerdo.
Esta revelación plantea grandes interrogantes sobre el grado de implicación de la administración estadounidense o su cercanía al acuerdo, pese a la negativa explícita de Trump respecto a cualquier conversación directa con Infantino sobre este asunto.
