Caos en Irlanda. Desde hace meses la selección, impulsada por sus propios aficionados, amenazaba con boicotear el partido de la Nations League, correspondiente a la 2.ª jornada del grupo 2 de la Liga B, contra Israel. «Motivos humanos» y «solidaridad con el pueblo palestino», explicaban los numerosos manifestantes que acudieron a la concentración de los futbolistas en Dublín en la víspera de la salida para la doble visita a Kosovo y precisamente a Israel, partido programado en Debrecen, en Hungría.
LA CONDENA - A nivel político, Irlanda ha condenado firmemente las operaciones militares de Israel en la Franja de Gaza. «El deporte se complica cuando choca con la política», había dicho en el momento del sorteo el primer ministro Micheal Martin, explicando que «como nación hemos condenado firmemente la política del gobierno israelí».
EL RIESGO DE SANCIÓN - De ahí la decisión inicial de la FAI, la federación irlandesa de fútbol, de boicotear el partido de la Nations League, previsto para el domingo. Solo que la derrota en la primera jornada en el campo de Kosovo ha dejado a la selección irlandesa contra las cuerdas: otra derrota (por incomparecencia) podría costarle carísimo a Irlanda, que en ese punto correría seriamente el riesgo de descender a la Liga C, además de duras sanciones por parte de la UEFA, precisamente al día siguiente de la Eurocopa 2028, de la que Irlanda es uno de los países organizadores (junto a Inglaterra, Gales y Escocia).
LOS VOTOS Y LOS REBELDES - El seleccionador Heimer Hallgrimsson ha decidido «convocar» al vestuario y someter la cuestión a votación: la mayoría de los futbolistas habría decidido saltar al campo, pese a las reservas sobre la participación del rival en la competición. Pero un grupo de futbolistas irlandeses está dispuesto a negarse a saltar al campo: al frente de la «minoría» derrotada en la votación está el segundo portero Gavin Bazunu, nacido en Dublín pero de origen nigeriano, que ha elegido no entrenarse, quedarse en el hotel y pedir aclaraciones al seleccionador y a la federación. Y ahora puede pasar de todo.

