Mientras el Comité Técnico de Árbitros sigue pensando en qué justificación podría darle al escandaloso hecho de que Iglesias Villanueva ignorase - sólo él sabe por qué- el palmeo de baloncesto de Sabaly dentro del área, que acabó en saque de puerta para el Betis, el Atleti sigue pendiente de su única prioridad: recuperar lesionados. En lo que va de temporada, son 38 lesiones. Contexto: más lesionados que partidos oficiales. Los últimos dos en caer han sido Sime Vrsaljko, que desde que está en el club ha sufrido más golpes aparatosos que un luchador de 'pressing catch' y bastante tiene con lo que tiene, y Ángel Correa, que se llevó una patada tremenda en un lance del juego con Ruibal. Vrsaljko quizá no llegue al duelo ante el United y Correa lo tiene difícil para llegar al partido ante el Cádiz. El caso de Correa es sangrante. Sufrió una entrada durísima - sin intención, por supuesto-, aguantó como pudo en el campo y cuando ya no se tenía en pie, salió del campo cojeando con serias dificultades. Cuadra Fernández, por cierto, no paró de hacerle aspavientos al argentino, que estaba cojo, para que saliera del campo lo antes posible, metiéndole toda la prisa del mundo, porque igual importaba más que no se perdieran treinta segundos que preocuparse realmente por la integridad de un chaval que se había llevado un palo como un as de bastos. Maravilloso.
Y ahí, en ese terreno pantanoso, es donde nace no sólo la preocupación del club con los lesionados y con los señores encargados del VAR que se inhiben de hacer su trabajo, sino el "mosqueo" de los aficionados del Atleti, que se hacen cruces cuando los medios de comunicación empleamos el lenguaje de manera sorprendente. "Correa se ha lesionado", decimos. No. A Correa le han lesionado. Que se parece, pero no es lo mismo. El caso de Angelito no es nuevo. Llueve sobre mojado. Vrsaljko no se lesionó solo, Correa tampoco; Griezmann acabó lesionado tras una entrada en el Bernabéu - sin intención, quede claro- y recayó en Copa, permaneciendo dos meses fuera de combate; Wass está de baja porque sufrió una entrada durísima en el Camp Nou- sin intención, porque aquí no leemos mentes- y sigue de baja; y a Cunha se le cayó encima de la rodilla un rival - repetimos, sin intención- y el chico sigue sin estar disponible. En ningún caso hubo intención. Solo faltaría.
Ahora bien, lo que dicen los aficionados del Atleti, y les asiste la razón, es que sus jugadores no se lesionan solos, ni se lesionan con el aire, sino como consecuencia de lances del juego o por entradas más o menos afortunadas. Forma parte del fútbol, desde luego. Pero es algo que deberían tener en cuenta señores como Cuadra Fernández, al que no se le puede pedir que vea cómo tenía el pie de hinchado Correa, pero sí al menos que se ahorrase los aspavientos y formas que mostró hacia el argentino, que estaba cojo y no podía salir del campo ni por su propio pie. Cabe esperar que Cuadra, por lo menos, se lo piense mejor cuando un jugador, sea del equipo que sea, salga del campo cojeando. De Iglesias Villanueva, en cambio, no cabe esperar nada. A esta hora, ni él a título personal, ni el Comité Técnico de Árbitros a nivel colectivo, han trasladado disculpa alguna por no señalar el penalti por manos más claro de lo que va de Liga. Que siga la fiesta. Siempre sale gratis. Barra libre. Paga el Atleti.
Rubén Uría




