Barcelona, no dejen solo a Messi

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¿Cuál es el rumbo deportivo del equipo tras los últimos cambios en la estructura que decide los fichajes y que debe rodear al rosarino de los mejores?


EDITORIAL

Tomen aire y siéntense a reflexionar sobre la dirección deportiva del Barcelona, que hoy ha incorporado a Ramon Planes, ex de Getafe y Espanyol, para asumir la secretaría técnica del Barcelona que hace dos días también anunció a Eric Abidal. Ambos reemplazarán a Robert Fernàndez, a quien hasta ahora reportaban los asesores del mercado nacional, Carles Rexach, y del mercado internacional, Ariedo Braida. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a la hora de la verdad, quien decide el rumbo deportivo del primer equipo y tiene la última palabra en materia de fichajes es Pep Segura. ¿Es necesaria tanta gente, tan dispar y a menudo con tan poca experiencia al frente de un equipo cuya exigencia es tan elevada?

Porque cuando el actual presidente, Josep Maria Bartomeu, asumió el la presidencia la estructura deportiva se resumía en la figura del secretario técnico, entonces Andoni Zubizarreta. Pero Bartomeu le fulminó en enero de 2015, un año después de haber tomado posesión del cargo tras la dimisión de Sandro Rosell y meses antes de legitimar la presidencia con la victoria en las urnas en julio de aquel mismo año. Lo primero que hizo fue otorgarle plenos poderes deportivos a un político ajeno al mundo del fútbol de élite como Albert Soler y anunciar la incorporación de Fernàndez como secretario técnico.

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Al cabo de dos años, el pasado verano, Bartomeu puso a Segura por encima de ambos para relevar a Soler dos meses después tras la espantada de Neymar Da Silva, el cheque al Borussia Dortmund por Ousmane Dembélé y el fichaje frustrado -inicialmente- de Philippe Coutinho, aunque también cabría mencionar la negociación por Paulinho Bezerra, que se alargó cuatro meses sin lograr rebajar el precio del brasileño y que solo retrasó su incorporación a las órdenes de Ernesto Valverde. El 'txingurri' incluso se atrevió, en plena pretemporada y sin fichajes, a poner el grito en el cielo: "espero tener una plantilla a la altura de las exigencias".

De los reponsables de dársela este verano, ninguno de ellos ha tenido el más mínimo contacto en su trayectoria con el fútbol que ha brindado éxitos al Barcelona a lo largo de la última década a excepción de Abidal, quien no tiene experiencia alguna ni como entrenador ni en el mercado de fichajes. Mientras estos acontecimientos se sucedían los jugadores que habían llevado hasta lo más alto al Barcelona se fueron marchando. Carles Puyol y Víctor Valdés dijeron adiós en 2014, Xavi Hernández en 2015, Dani Alves en 2016, Neymar y Javier Mascherano en 2017 y esta primavera lo ha hecho Andrés Iniesta.

Dicho de otro modo, Leo Messi se queda cada vez más solo, con menos interlocutores que compartan su misma lengua futbolística y, lo que es peor, sin que los despachos demuestren ninguna clase de firmeza en el rumbo a seguir porque cada vez decide más gente y más lejana a lo único que sabe hacer el Barcelona.

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