Una vergüenza más para Atlético Nacional en el semestre, que lo cerró de manera desastrosa en casa, por Copa Libertadores, con derrota ante Patronato.
Ambiente de relativa calma en el Atanasio, que con algunas rechiflas a Paulo Autuori desde la tribuna Occidental, no parecía estar viviendo un compromiso internacional. Al técnico brasileño no le perdonan la forma cómo afrontó la final ante Millonarios y el distanciamiento fue evidente.
Después, la tribuna Norte exhibió un trapo en contra de Benjamín Romero, vicepresidente del club y reconocido hincha del azul capitalino. Los cánticos apuntaron a pedir su salida, algo reiterativo desde su llegada misma.
Casi al tiempo de esto llegó el gol de Patronato con el que los argentinos se clasificaron a Copa Sudamericana, en una campaña histórica. De nuevo el malestar de la tribuna con el entrenador, porque al equipo que era juvenil en su gran mayoría, lo respaldaron con aplausos. Son los menos culpables de todo esto, más allá que el equipo siga teniendo una imagen pobre dentro de la cancha.
Nacional terminó el semestre tal y como lo inició, distanciado de su gente, con protestas y rompimiento. Un divorcio inevitable por el actuar mezquino de una directiva incompetente, complementada con una "idea" de juego en el campo que 8 meses después de la llegada de Autuori, la gente aún pregunta dónde está o qué es. El club sigue cosechando lo que ha sembrado.

