Hubo fiesta, fútbol, goles, drama, polémicas, encontronazos, emociones de todo tipo y lluvia, mucha lluvia, para enmarcar un gran partido en el Atanasio Girardot que vio al Junior ser finalista por 15 minutos y que después se desahogó con intensidad tras cuatro años de espera por volver a los 180 minutos que definirán el título.
Atlético Nacional aprovechó 10 minutos de gracia en el remate del primer tiempo para que los Duques se convirtieran en reyes del gol y de la victoria. Héroes salvadores para el cántico desgarrado que precedió el respiro y el regreso a la ilusión, para quedar a 45 minutos, que se volvieron siglos.
El segundo tiempo no estuvo exento de la montaña rusa de emociones, ya con una cancha que dificultó el fútbol de ambos, llevando el juego al choque, la disputa intensa, la salpicadura de agua y barro y a la búsqueda de algo de calor en cada aplauso para distraer la ansiedad.
Cada pelota y cada falta a favor, cada acción que le permitiera a Nacional sostener el triunfo, fue una pequeña batalla ganada para sumarse y terminar ganando el combate global. Los gladiadores se batieron "a muerte" en la arena y solo salió airoso.
A las puertas del Olimpo llegaron los que mejor aprovecharon sus oportunidades, los que poco desperdiciaron y fueron tocados por el fuego sagrado así haya sido por algunos pasajes. Total, la prioridad era dar el siguiente paso y prepararse para un último combate en el que la misión será la coronación definitiva.
El regreso a la gloria está a 180.




